Todo sobre la Virgen María
Corazón de María
Plegaria de confianza al Corazón de María
17 nov
PLEGARIA DE CONFIANZA
¡Oh Corazón de María!, el más amable y compasivo de los corazones después del de Jesús, Trono de las misericordias divinas en favor de los miserables pecadores; yo, reconociéndome sumamente necesitado, acudo a Vos a quien el Señor ha puesto todo el tesoro de sus bondades con plenísima seguridad de ser por Vos socorrido. Vos sois mi refugio. mi amparo, mi esperanza; por esto os digo y os diré en todos mis apuros y peligros: ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
Cuando la enfermedad me aflija, o me oprima la tristeza, o la espina de la tribulación llegue a mi alma, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!
Cuando el mundo, el demonio y mis propias pasiones coaligadas para mi eterna perdición me persigan con sus tentaciones y quieran hacerme perder el tesoro de la divina gracia, ¡Oh Corazón de María, sed la salvación mía!
En la hora de mi muerte, en aquel momento espantoso de que depende mi eternidad, cuando se aumenten las angustias de mi alma y los ataques de mis enemigos, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía.
Y cuando mi alma pecadora se presente ante el tribunal de Jesucristo para rendirle cuenta de toda su vida, venid Vos a defenderla y a ampararla. y entonces; ahora y siempre, ¡Oh dulce Corazón de María, sed la salvación mía!
Estas gracias espero alcanzar de Vos, Oh Corazón amantísimo de mi Madre a fin de que pueda veros y gozar de Dios en Vuestra compañía por toda la eternidad en el cielo. Amén.
Los dos corazones en la vida de los Santos
28 oct
• San José: Custodio de los Dos Corazones
• Angela de Foligno +1309
• Venerable Bernardo Fco. de Hoyos
• Sta. Catalina de Siena +1380
• San Claudio de la Colombiere S.J.
• Dehon, Padre -Fundador de los Oblatos del Corazón de Jesús. Siglo XIX.
• Gertrudis la Grande, Sta. -Revelación del Corazón de Jesús
• Jesuitas y el Sagrado Corazón
• Josefa Menéndez -Recibió mensajes del Sagrado Corazón.
• San Juán Eudes
• Lutgarda +1246
• Matilde +1298
• Margarita María Alacoque, Sta. -Recibió apariciones y el mensaje del Sagrado Corazón de Jesús.
• María Consolata Bertrone
• María de Jesús Sacramentado Vanegas de la Torre
• Matovelle -Fundador de los Oblatos de los Corazones de Jesús y María en Ecuador. Siglo XIX
• San Pedro Canisio S.J. -Doctor de la Iglesia
• Sta. Verónica Giuliani

El Corazón en el catecismo de la Iglesia Católica
28 oct
CORAZON EN EL CATECISMO DE LA IGLESIA Católica
PERDONAR DE CORAZÓN
PERDONA NUESTRAS OFENSAS, COMO TAMBIEN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN
…su perdón lo encontramos en los sacramentos de su Iglesia.
2840 Ahora bien, lo temible es que este desbordamiento de misericordia no puede penetrar en nuestro corazón mientras no hayamos perdonado a los que nos han ofendido. El Amor, como el Cuerpo de Cristo, es indivisible; no podemos amar a Dios a quien no vemos, si no amamos al hermano y a la hermana a quienes vemos. Al negarse a perdonar a nuestros hermanos y hermanas, el corazón se cierra, su dureza lo hace impermeable al amor misericordioso del Padre; en la confesión del propio pecado, el corazón se abre a su gracia.
… como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden
Que `como’ yo os he amado, así os améis también vosotros los unos a los otros” (Jn 13, 34).
Observar el mandamiento del Señor es imposible si se trata de imitar desde fuera el modelo divino. Se trata de una participación, vital y nacida “del fondo del corazón”, en la santidad, en la misericordia, y en el amor de nuestro Dios. Sólo el Espíritu que es “nuestra Vida” puede hacer nuestros los mismos sentimientos que hubo en Cristo Jesús. Así, la unidad del perdón se hace posible, “perdonándonos mutuamente `como’ nos perdonó Dios en Cristo” (Ef 4, 32).
2843 Así adquieren vida las palabras del Señor sobre el perdón, este Amor que ama hasta el extremo del amor. La parábola del siervo sin entrañas,que culmina la enseñanza del Señor sobre la comunión eclesial, acaba con esta frase: “Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial si no perdonáis cada uno de corazón a vuestro hermano”. Allí es, en efecto, en el fondo “del corazón” donde todo se ata y se desata. No está en nuestra mano no sentir ya la ofensa y olvidarla; pero el corazón que se ofrece al Espíritu Santo cambia la herida en compasión y purifica la memoria transformando la ofensa en intercesión.
2844 La oración cristiana llega hasta el perdón de los enemigos.
Transfigura al discípulo configurándolo con su Maestro. El perdón es cumbre de la oración cristiana; el don de la oración no puede ser acogido más que en un corazón acorde con la compasión divina. Además, el perdón da testimonio de que, en nuestro mundo, el amor es más fuerte que el pecado. Los mártires de ayer y de hoy dan este testimonio de Jesús. El perdón es la condición fundamental de la reconciliación de los hijos de Dios con su Padre y de los hombres entre sí.
El corazón en las Sagradas Escrituras
28 oct
LOS CORAZONES EN LA REVELACIÓN DIVINA
LA BIBLIA REVELA EL SIGNIFICADO PROFUNDO QUE TIENE EL CORAZÓN.
Dios nos hizo a su imagen y semejanza, para que amemos de corazón.
Este deseo de Dios fue rechazado por los hombres que preferimos el pecado.
Pero el Verbo se hizo carne, nos amó con un corazón humano que fue traspasado y derramó hasta la última gota de Su preciosa sangre. De manera que por medio de El los corazones humanos sean sanados.
La Virgen Santísima entregó su corazón junto con el de Jesús en la cruz. Así se manifestó en el mas alto grado el amor con que siempre vivió. Ella guardaba todas las cosas en su corazón.
Dios desea que todos los hombres abran también su corazón a su amor infinito y así vivamos como hijos suyos. Para lograrlo se nos dan los corazones de Jesús y María. Estos dos corazones están destinados a reinar sobre todo.
EL CORAZÓN EN LA SANTA BIBLIA
La palabra “corazón” aparece 873 veces en la Biblia, “corazones” aparece 88. He aquí algunos ejemplos que nos ayudan a captar su significado:
Génesis 6:5-6
Viendo Yahveh que la maldad del hombre cundía en la tierra, y
que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro
mal de continuo, le pesó a Yahveh de haber hecho al hombre en la tierra, y se
indignó en su corazón.
Exodo 8:15
Dijeron los magos a Faraón: «¡es el dedo de Dios!» Pero el
corazón de Faraón se endureció, y no les escuchó, como había
dicho Yahveh.
Exodo 28:29
Así llevará Aarón sobre su corazón los nombres de los hijos de
Israel, en el pectoral del juicio, siempre que entre en el
Santuario, para recuerdo perpetuo delante de Yahveh.
Exodo 31:6
En el corazón de todos los hombres hábiles he infundido habilidad para que hagan todo
lo que te he mandado:
Exodo 35:5
Reservad de vuestros bienes una ofrenda para Yahveh. Que
reserven ofrenda para Yahveh todos aquellos a quienes su
corazón mueva: oro, plata y bronce,
Números 15:39
Tendréis, pues flecos para que, cuando los veáis, os acordéis
de todos los preceptos de Yahveh. Así los cumpliréis y no
seguiréis los caprichos de vuestros corazones y de vuestros
ojos, que os han arrastrado a prostituiros.
Deuteronomio 4:8
Y ¿cuál es la gran nación cuyos preceptos y normas sean tan
justos como toda esta Ley que yo os expongo hoy?
Deuteronomio 4:9
Pero ten cuidado y guárdate bien, no vayas o olvidarte de
estas cosas que tus ojos han visto, ni dejes que se aparten de
tu corazón en todos los días de tu vida; enséñaselas, por el
contrario, a tus hijos y a los hijos de tus hijos.
Deuteronomio 4:29
Desde allí buscarás a Yahveh tu Dios; y le encontrarás si le
buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.
Deuteronomio 4:39
Reconoce, pues, hoy y medita en tu corazón que Yahveh es el
único Dios allá arriba en el cielo, y aquí abajo en la tierra;
no hay otro.
Deuteronomio 6:5-6
Amarás a Yahveh tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma
y con toda tu fuerza.
Queden en tu corazón estas palabras que yo te dicto hoy.
Deuteronomio 6:7
Se la repetirás a tus hijos, les hablarás de ellas tanto
estás en casa como si vas de viaje, así acostado como
levantado;
Deuteronomio 8:2
Acuérdate de todo el camino que Yahveh tu Dios te ha hecho
andar durante estos cuarenta años en el desierto para
humillarte, probarte y conocer lo que había en tu corazón: si
ibas o no a guardar sus mandamientos.
Deuteronomio 10:16
Circuncidad el prepucio de vuestro corazón y no endurezcáis
más vuestra cerviz,
Deuteronomio 11:16
Cuidad bien que no se pervierta vuestro corazón y os
descarriéis a dar culto o otros dioses, y a postraros ante
ellos;
Deuteronomio 11:18
Poned estas palabras en vuestro corazón y en vuestra alma,
atadlas a vuestra mano como una señal, y sean como una
insignia entre vuestros ojos.
Deuteronomio 15:7
Si hay junto a ti algún pobre de entre tus hermanos, en alguna
de las ciudades de tu tierra que Yahveh tu Dios te da, no
endurecerás tu corazón ni cerrarás tu mano a tu hermano pobre,
Deuteronomio 28:47
Por no haber servido a Yahveh tu Dios en la alegría y la dicha
de corazón, cuando abundabas en todo.
Deuteronomio 28:48
Servirás a los enemigos que Yahveh enviará contra ti, con
hambre, sed, desnudez y privación de todo. El pondrá en tu
cuello un yugo de hierro hasta que te destruya.
Deuteronomio 29:3
Pero hasta el día de hoy no os había dado Yahveh corazón para
entender, ojos para ver, ni oídos para oír.
Deuteronomio 29:17
No haya entre vosotros hombre o mujer, familia o tribu, cuyo
corazón se aparte hoy de Yahveh vuestro Dios para ir a servir
a los dioses de esas naciones. No haya entre vosotros raíz que
eche veneno o ajenjo.
Deuteronomio 30:6
Yahveh tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tu
descendencia, a fin de que ames a Yahveh tu Dios con todo tu
corazón y con toda tu alma, para que vivas.
Deuteronomio 30:14
Sino que la palabra está bien cerca de ti, está en tu boca y
en tu corazón para que la pongas en práctica.
Josué 24:22
Josué dijo al pueblo: «Vosotros sois testigos contra vosotros
mismos de que habéis elegido a Yahveh para servirle.»
Respondieron ellos: «¡Testigos somos!» -
Josué 24:23
«Entonces, apartad los dioses del extranjero que hay en medio
de vosotros e inclinad vuestro corazón hacia Yahveh, Dios de
Israel.»
I Reyes 8:58
Que incline nuestros corazones hacia él para que andemos según
todos sus caminos y guardemos todos los mandamientos, los
decretos y las sentencias que ordenó a nuestros padres.
I Crónicas 29:17
Bien sé, Dios mío, que tú pruebas los corazones y amas la
rectitud; por eso te he ofrecido voluntariamente todo esto con
rectitud de corazón, y ahora veo con regocijo que tu pueblo,
que está aquí, te ofrece espontáneamente tus dones.
II Macabeos 2:3
Entre otras cosas, les exhortaba a no apartar la Ley de sus
corazones.
Salmos 28:7
Yahveh mi fuerza, escudo mío, en él confió mi corazón y he recibido ayuda:
mi carne de nuevo ha florecido, le doy gracias de todo corazón.
Salmos 73:26
Mi carne y mi corazón se consumen: ¡Roca de mi corazón, mi porción, Dios por siempre
Salmos 84:3
Anhela mi alma y languidece tras de los atrios de Yahveh,
mi corazón y mi carne gritan de alegría hacia el Dios vivo.
Proverbios 21:2
Al hombre le parecen rectos todos sus caminos,
pero es Yahveh quien pesa los corazones.
Proverbios 24:12
Si dices: «Mira que no lo sabíamos»,
¿acaso el que pesa los corazones no comprende?,
¿el que vigila tu alma, no lo sabe?
El da a cada hombre según sus obras.
Eclesiástico 2:12
¡Ay de los corazones flacos y las manos caídas,
del pecador que va por senda doble!
Isaías 61:1
El espíritu del Señor Yahveh está sobre mí,
por cuanto que me ha ungido Yahveh.
A anunciar la buena nueva a los pobres me ha enviado,
a vendar los corazones rotos;
a pregonar a los cautivos la liberación,
y a los reclusos la libertad;
Isaías 63:17
¿Por qué nos dejaste errar, Yahveh, fuera de tus caminos,
endurecerse nuestros corazones lejos de tu temor?
Vuélvete, por amor de tus siervos,
por las tribus de tu heredad.
Jeremías 14:14
Y me dijo Yahveh: «Mentira profetizan esos profetas en mi
nombre. Yo no les he enviado ni dado instrucciones, ni les he
hablado. Visión mentirosa, augurio fútil y delirio de sus
corazones os dan por profecía.
Jeremías 31:33
Sino que esta será la alianza que yo pacte con la casa de
Israel, después de aquellos días – oráculo de Yahveh -: pon
mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y
seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Jeremías 32:40
Les pactaré alianza eterna – que no revocaré después de ellos
- de hacerles bien, y pondré mi temor en sus corazones, de
modo que no se aparten de junto a mí;
Baruc 2:30
Pues bien sé que no me escucharán, porque es un pueblo de dura
cerviz; pero se convertirán en sus corazones en el país de su
destierro;
Ezequiel 11:19
Yo les daré un solo corazón y pondré en ellos un espíritu
nuevo: quitaré de su carne el corazón de piedra y les daré un
corazón de carne,
Ezequiel 36:26
Y os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu
nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré
un corazón de carne.
——————————————————————————–
NUEVO TESTAMENTO
Mateo 5:8
Bienaventurados los limpios de corazón,
porque ellos verán a Dios.
Mateo 6:21
Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.
Mateo 11:29
Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso
y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras
almas.
Mateo 13:15
Porque se ha embotado el corazón de este pueblo,
han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado:
no sea que vean con sus ojos,
con sus oídos oigan,
con su corazón entiendan y se conviertan,
y yo los sane.
Mateo 13:19
Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la
comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su
corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino.
Mateo 15:8
Este pueblo me honra con los labios,
pero su corazón está lejos de mí.
Mateo 15:18
En cambio lo que sale de la boca viene de dentro del corazón,
y eso es lo que contamina al hombre.
Mateo 15:19
Porque del corazón salen las intenciones malas, asesinatos,
adulterios, fornicaciones, robos, falsos testimonios,
injurias.
Mateo 18:35
Esto mismo hará con vosotros mi Padre celestial, si no
perdonáis de corazón cada uno a vuestro hermano.
Mateo 19:8
Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro
corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al
principio no fue así.
Mateo 22:37
El le dijo: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón,
con toda tu alma y con toda tu mente.
Marcos 3:5
Entonces, mirándoles con ira, apenado por la dureza de su
corazón, dice al hombre: «Extiende la mano.» El la extendió
y quedó restablecida su mano.
Marcos 11:23
Yo os aseguro que quien diga a este monte: “Quítate y arrójate
al mar” y no vacile en su corazón sino que crea que va a
suceder lo que dice, lo obtendrá.
Marcos 12:30
Y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu
alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas.
Marcos 12:33
Y amarle con todo el corazón, con toda la inteligencia y con
todas las fuerzas, y amar al prójimo como a si mismo vale
más que todos los holocaustos y sacrificios.
Marcos 16:14
Por último, estando a la mesa los once discípulos, se les
apareció y les echó en cara su incredulidad y su dureza de
corazón, por no haber creído a quienes le habían visto
resucitado.
Lucas 1:51
Desplegó la fuerza de su brazo, dispersó a los que son
soberbios en su propio corazón.
Lucas 2:19
María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las
meditaba en su corazón.
Lucas 2:51
Bajó con ellos y vino a Nazaret, y vivía sujeto a ellos. Su
madre conservaba cuidadosamente todas las cosas en su corazón.
Lucas 6:45
El hombre bueno, del buen tesoro del corazón saca lo bueno, y
el malo, del malo saca lo malo. Porque de lo que rebosa el
corazón habla su boca.
Lucas 8:12
Los de a lo largo del camino, son los que han oído; después
viene el diablo y se lleva de su corazón la Palabra, no sea
que crean y se salven.
Lucas 8:15
Lo que en buena tierra, son los que, después de haber oído,
conservan la Palabra con corazón bueno y recto, y dan fruto
con perseverancia.
Lucas 9:47
Conociendo Jesús lo que pensaban en su corazón, tomó a un
niño, le puso a su lado,
Lucas 24:25
El les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer
todo lo que dijeron los profetas!
Lucas 24:32
Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón
dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos
explicaba las Escrituras?»
Lucas 24:38
Pero él les dijo: «¿Por qué os turbáis, y por qué os
suscitan dudas en vuestro corazón?
Juan 12:40
Ha cegado sus ojos,
ha endurecido su corazón;
para que no vean con los ojos,
ni comprendan con su corazón,
ni se conviertan,
ni yo los sane.
Juan 13:2
Durante la cena, cuando ya el diablo había puesto en el
corazón a Judas Iscariote, hijo de Simón, el propósito de
entregarle,
Juan 14:1
«No se turbe vuestro corazón.
Creéis en Dios: creed también en mí.
Juan 14:27
Os dejo la paz,
mi paz os doy;
no os la doy como la da el mundo.
No se turbe vuestro corazón ni se acobarde.
Juan 16:22
También vosotros estáis tristes ahora,
pero volveré a veros y se alegrará vuestro corazón
y vuestra alegría nadie os la podrá quitar.
Hechos 2:26
Por eso se ha alegrado mi corazón
y se ha alborozado mi lengua,
y hasta mi carne reposará en la esperanza
Hechos 2:37
Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los
demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?»
Hechos 2:46
Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un
mismo espíritu, partían el pan por las casas y tomaban el
alimento con alegría y sencillez de corazón.
Hechos 4:32
La multitud de los creyentes no tenía sino un solo corazón y
una sola alma. Nadie llamaba suyos a sus bienes, sino que
todo era en común entre ellos.
Hechos 5:3
Pedro le dijo: «Ananías, ¿cómo es que Satanás llenó tu
corazón para mentir al Espíritu Santo, y quedarte con parte
del precio del campo?
Hechos 7:39
Este es aquel a quien no quisieron obedecer nuestros padres
sino que le rechazaron para volver su corazón hacia
Egipto,
Hechos 7:51
«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos!
¡Vosotros siempre resistís al Espíritu Santo! ¡Como vuestros
padres, así vosotros!
Hechos 8:21
En este asunto no tienes tú parte ni herencia, pues tu corazón
no es recto delante de Dios.
Hechos 11:23
Cuando llegó y vio la gracia de Dios se alegró y exhortaba a
todos a permanecer, con corazón firme, unidos al Señor,
Hechos 13:22
Depuso a éste y les suscitó por rey a David, de quien
precisamente dio este testimonio: He encontrado a David,
el hijo de Jesé, un hombre según mi corazón, que realizará
todo lo que yo quiera.
Hechos 16:14
Una de ellas, llamada Lidia, vendedora de púrpura, natural de
la ciudad de Tiatira, y que adoraba a Dios, nos escuchaba. El
Señor le abrió el corazón para que se adhiriese a las palabras
de Pablo.
Hechos 21:13
Entonces Pablo contestó: «¿Por qué habéis de llorar y
destrozarme el corazón?
Hechos 28:27
Porque se ha embotado el corazón de este pueblo,
han hecho duros sus oídos, y sus ojos han cerrado;
no sea que vean con sus ojos,
y con sus oídos oigan,
y con su corazón entiendan y se conviertan,
y yo los cure.
Romanos 1:21
Porque, habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a
Dios ni le dieron gracias, antes bien se ofuscaron en sus
razonamientos y su insensato corazón se entenebreció:
Romanos 1:24
Por eso Dios los entregó a las apetencias de su corazón hasta
una impureza tal que deshonraron entre sí sus cuerpos;
Romanos 2:5
Por la dureza y la impenitencia de tu corazón vas atesorando
contra ti cólera para el día de la cólera y de la revelación
del justo juicio de Dios,
Romanos 2:29
El verdadero judío lo es en el interior, y la verdadera
circuncisión, la del corazón, según el espíritu y no según la
letra. Ese es quien recibe de Dios la gloria y no de los
hombres.
Romanos 6:17
Pero gracias a Dios, vosotros, que erais esclavos del pecado,
habéis obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que
fuisteis entregados,
Romanos 10:9
Porque, si confiesas con tu boca que Jesús es Señor y crees en
tu corazón que Dios le resucitó de entre los muertos, serás
salvo.
Romanos 10:10
Pues con el corazón se cree para conseguir la justicia, y con
la boca se confiesa para conseguir la salvación.
II Corintios 6:11
¡Corintios!, os hemos hablado con toda franqueza; nuestro
corazón se ha abierto de par en par.
II Corintios 7:3
No os digo esto con ánimo de condenaros. Pues acabo de deciros
que en vida y muerte estáis unidos en mi corazón.
II Corintios 8:16
¡Gracias sean dadas a Dios, que pone en el corazón de Tito el
mismo interés por vosotros!,
II Corintios 9:7
Cada cual dé según el dictamen de su corazón, no de mala gana
ni forzado, pues: Dios ama al que da con alegría.
Efesios 1:18
Iluminando los ojos de vuestro corazón para que conozcáis cuál
es la esperanza a que habéis sido llamados por él; cuál la
riqueza de la gloria otorgada por él en herencia a los santos,
Efesios 5:19
Recitad entre vosotros salmos, himnos y cánticos inspirados;
cantad y salmodiad en vuestro corazón al Señor,
Efesios 6:6
No por ser vistos, como quien busca agradar a los hombres,
sino como esclavos de Cristo que cumplen de corazón la
voluntad de Dios;
Filipenses 1:7
Y es justo que yo sienta así de todos vosotros, pues os llevo
en mi corazón, partícipes como sois todos de mi gracia, tanto
en mis cadenas como en la defensa y consolidación del
Evangelio.
Filipenses 1:8
Pues testigo me es Dios de cuánto os quiero a todos vosotros
en el corazón de Cristo Jesús.
Colosenses 3:23
Todo cuanto hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y
no para los hombres.
Filemon 0:12
Te lo devuelvo, a éste, mi propio corazón.
Filemon 0:20
Sí, hermano, hazme este favor en el Señor. ¡Alivia mi corazón
en Cristo!
Hebreos 3:10
Durante cuarenta años. Por eso me irrité contra esa
generación y dije: Andan siempre errados en su corazón; no
conocieron mis caminos.
Hebreos 3:12
¡Mirad, hermanos!, que no haya en ninguno de vosotros un
corazón maleado por la incredulidad que le haga apostatar de
Dios vivo;
Hebreos 4:12
Ciertamente, es viva la Palabra de Dios y eficaz, y más
cortante que espada alguna de dos filos. Penetra hasta las
fronteras entre el alma y el espíritu, hasta las junturas y
médulas; y escruta los sentimientos y pensamientos del
corazón.
Hebreos 10:22
Acerquémonos con sincero corazón , en plenitud de fe,
purificados los corazones de conciencia mala y lavados los
cuerpos con agua pura.
Hebreos 13:9
No os dejéis seducir por doctrinas varias y extrañas. Mejor es
fortalecer el corazón con la gracia que con alimentos que
nada aprovecharon a los que siguieron ese camino.
Santiago 1:26
Si alguno se cree religioso, pero no pone freno a su lengua
sino que engaña a su propio corazón, su religión es vana.
Santiago 3:14
Pero si tenéis en vuestro corazón amarga envidia y espíritu de
contienda, no os jactéis ni mintáis contra la verdad.
I Pedro 1:22
Habéis purificado vuestras almas, obedeciendo a la verdad,
para amaros los unos a los otros sinceramente como hermanos.
Amaos intensamente unos a otros con corazón puro,
I Pedro 3:3’4
Que vuestro adorno no esté en el exterior, en peinados, joyas
y modas, sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de un
alma dulce y serena: esto es precioso ante Dios.
I Pedro 5:2
Apacentad la grey de Dios que os está encomendada, vigilando,
no forzados, sino voluntariamente, según Dios; no por mezquino
afán de ganancia, sino de corazón;
I Juan 3:17
Si alguno que posee bienes de la tierra,
ve a su hermano padecer necesidad
y le cierra su corazón,
¿cómo puede permanecer en él el amor de Dios?
Hechos 2:37
Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los
demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?»
Significado del Corazón
28 oct
Por SCTJM
El corazón representa la sede de los afectos y sentimientos. Las Sagradas Escrituras revelan el amor infinito de Dios que nos creó a sus imagen, capaces de amar. Jesús confirmó el Mandamiento principal de Dios: “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas. (Marcos 12,30).
El pecado endurece el corazón y permite al espíritu maligno apartarnos del amor. Por eso Dios prometió: “Os daré un corazón nuevo, infundiré en vosotros un espíritu nuevo, quitaré de vuestra carne el corazón de piedra y os daré un corazón de carne”. (Ez 36,26)
Tanto amó Dios al mundo que envió a su único Hijo. El nos amó y nos ama con un corazón humano que revela el infinito amor de Dios. El corazón traspasado de Jesús en la cruz revela su amor que es el amor del Padre.
A través de los siglos Jesús y María Santísima han revelado sus corazones a numerosos santos. Sus vidas y los mensajes que recibieron de Jesús y de María nos permiten adentrarnos en el misterio del amor de los corazones.
Fiesta del Inmaculado Corazón de María
28 oct
Sábado de la 3ª semana de Pentecostés (Día siguiente al Sagrado Corazón de Jesús)
La fiesta del Inmaculado Corazón de María se celebra el sábado después de Corpus Christi. La Fiesta del Sagrado Corazón es el día anterior (viernes). La Iglesia celebra las dos fiestas en días consecutivos para manifestar que estos dos corazones son inseparables. María siempre nos lleva a Jesús.
Historia
Ya San Juan Eudes, en el siglo XVII, había difundido esta devoción.
En 1942, en plena II Guerra Mundial, el Papa Pío XII consagró el mundo al Corazón Inmaculado de María.
La fiesta del Corazón Inmaculado de María fue oficialmente establecida en toda la Iglesia por el papa Pío XII, el 4 de mayo de 1944, para obtener por medio de la intercesión de María “la paz entre las naciones, libertad para la Iglesia, la conversión de los pecadores, amor a la pureza y la práctica de las virtudes”.
El Papa Juan Pablo II declaró que la conmemoración del Inmaculado Corazón de María, será de naturaleza “obligatoria” y no “opcional”. Es decir, por primera vez en la Iglesia, la liturgia para esta celebración debe de realizarse en todo el mundo Católico.
Del texto de la consagración de Pío XII:
“Ante tu trono nos postramos suplicantes, seguros de alcanzar misericordia, de recibir gracias y el auxilio oportuno… Obtén paz y libertad completa a la Iglesia santa de Dios; detén el diluvio del neopaganismo; fomenta en los fieles el amor a la pureza, la práctica de la vida cristiana y del celo apostólico, para que los que sirven a Dios aumenten en mérito y número”
Fundamento:
Después de su entrada a los cielos, el Corazón de María sigue ejerciendo a favor nuestro su amorosa intercesión. El amor de su corazón se dirige primero a Dios y a su Hijo Jesús, pero se extiende también con solicitud maternal sobre todo el género humano que Jesús le confió al morir; y así la veneramos por la santidad de su Inmaculado Corazón y le solicitamos su ayuda maternal en nuestro camino a su Hijo.
El Inmaculado Corazón de María, nuestra madre, es el camino mas rápido y seguro para llegar a Jesús.
Venerar el Inmaculado Corazón de María es venerar a la mujer que esta llena del Espíritu Santo, llena de gracia, y siempre pura para Dios. Su corazón femenino siempre está lleno de amor por sus hijos. Por eso se representa rodeado de blancas rosas.
Veneramos el corazón que guarda todas las cosas de Dios en su Corazón y que nos ayuda a sanar y consagrar a Dios nuestro propio corazón.
Devoción de los Cinco Primeros Sábados: Es una devoción al Corazón de María. En diciembre de 1925, la Virgen se le apareció a Lucía Martos, una de las tres pastorcitas vidente de Fátima, y le dijo: “Yo prometo asistir a la hora de la muerte, con las gracias necesarias para la salvación, a todos aquellos que en los primeros sábados de cinco meses consecutivos, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen la tercera parte del Rosario, con intención de darme reparación”. Junto con la devoción a los nueve Primeros Viernes de Mes, ésta es una de las devociones más conocidas.
Entreguémonos al Corazón de María diciéndole: “¡Llévanos a Jesús de tu mano! ¡Llévanos, Reina y Madre, hasta las profundidades de su Corazón adorable! ¡Corazón Inmaculado de María, ruega por nosotros!
¡El amor es digno de toda alabanza!
28 oct
¡El amor es digno de toda alabanza!
Juan Pablo II
Angelus 4 de agosto de 1985
1. Queridos hermanos y hermanas:
Nos encontramos reunidos para venerar ese momento único en la historia del universo en el que Dios-Hijo se hace hombre bajo el Corazón de la Virgen de Nazaret.
Es el momento de la Anunciación que refleja la oración del “Angelus Domini”;
“Concebirás en tu seno y darás a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será… llamado Hijo del Altísimo” (Lc 1, 31-32)
María dice: “Hágase en mí según tu palabra” (Lc 1, 38).
Y desde aquel momento su Corazón se prepara a acoger al Dios-Hombre: ¡”Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza“!
2. Nos unimos con la Madre de Dios para adorar a este Corazón del Hombre que, mediante el misterio de la unión hipostática (unión de las naturalezas), es al mismo tiempo el Corazón de Dios.
Tributamos a Dios la adoración debida al Corazón de Cristo Jesús, desde el primer momento de su concepción en el seno de la Virgen.
Junto con María le tributamos la misma adoración en el momento del nacimiento: cuando vino al mundo en la extrema pobreza de Belén. Le tributamos la misma adoración, junto con María, durante todos los días y los años de su vida oculta en Nazaret, durante todos los días y los años en los que cumple su servicio mesiánico en Israel.
Y cuando llega el tiempo de la pasión, del despojamiento, de la humillación y del oprobio de la cruz, nos unimos todavía más ardientemente al Corazón de la Madre para gritar: ¡”Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza”!
Sí. ¡Dignísimo de toda alabanza precisamente a causa de este oprobio y humillación! En efecto, entonces el Corazón del Redentor alcanza el culmen del amor de Dios.
¡Y precisamente el Amor es digno de toda alabanza!
Nosotros “no nos gloriaremos a no ser en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (cf. Gál 6, 14), escribirá San Pablo, mientras San Juan enseña: “Dios es amor” (1 Jn 4, 8).
3. Jesucristo está en la gloria de Dios Padre. De esta gloria el Padre rodeó en el Espíritu Santo, el Corazón de su Hijo glorificado. Esta gloria anuncia en los siglos la asunción al cielo del Corazón de su Madre. Y todos nosotros nos unimos con Ella para confesar: “Corazón de Jesús, dignísimo de toda alabanza, ten piedad de nosotros”.
Resumen de la Carta de Juan Pablo II sobre el Corazón de Jesús
28 oct
Resumen de la Carta de Juan Pablo II sobre el Corazón de Jesús
(tercer centenario de la muerte de Sta. Margarita María):
Durante mi peregrinación en 1986 a la tumba de Sta. Margarita María, pedí que, dentro del espíritu de lo que ella trasmitió a la Iglesia, el culto al Sagrado Corazón, fuera fielmente restaurado. Porque es en el Corazón de Cristo que el corazón humano aprende a conocer el verdadero y único significado de su vida y su destino. Es en el corazón de Cristo que el corazón del hombre recibe la capacidad de amar.
-Santa Margarita aprendió a amar por medio de la cruz. Ella nos revela un mensaje que sigue siendo actual: “hacernos copias viviente de nuestro Esposo Crucificado, expresándolo en nosotros por medio de nuestras acciones. (Enero 1689)
-Es el amor de Cristo lo que hace al hombre digno de ser amado. El hombre recibió un corazón ávido de amor y capaz de amar.
“Tened en vosotros los sentimientos que estuvieron en Cristo Jesús: (Fip 2,5). Todos los relatos evangélicos deben ser releídos en esta perspectiva. El Hijo único de Dios, encarnándose, toma un corazón humano. A lo largo de los anos que pasa en medio de los hombres, “manso y humilde de corazón”, revela las riquezas de su vida interior por medio de cada uno de sus gestos, sus miradas, sus palabras, sus silencios.
Y he aquí que somos llamados a participar en ese amor y a recibir, por el Espíritu Santo, esta extraordinaria capacidad de amar.
Aliento a los pastores, las comunidades religiosas y a todos los que llevan peregrinaciones a Paray-le-Monial para que contribuyan a la extensión del mensaje recibido por Santa Margarita María.
(Junio 22, 1990
Su Corazón es el Corazón de la Iglesia, Juan Pablo II
28 oct
Su Corazón es el Corazón de la Iglesia
Mensaje para el Centenario de la Consagración de la Raza Humana
al Sagrado Corazón de Jesús
S.S. Juan Pablo II
¡Queridos Hermanos y Hermanas!
1. El 100avo aniversario de la consagración de la raza Humana al Divino Corazón de Jesús, prescrito para toda la Iglesia por mi Predecesor León XIII en la Encíclica Annum sacrum (25 de Mayo de 1899: León XIII P.M. Acta, XIX [1899], 7180) y llevada a cabo el 11 de Junio de 1899, nos mueve, antes que nada a dar gracias “al que nos ama y nos ha lavado con sangre de nuestros pecados y ha hecho de nosotros un Reino de Sacerdotes para su Dios y Padre” (Ap. 1: 5-6).
Esta ocasión de alegría nos parece particularmente apropiada para reflexionar en el significado y el valor de esa acta eclesial tan importante. Con la Encíclica Annum sacrum, el Papa León XIII confirmó todo lo que habían hecho sus Predecesores cuidadosamente para preservar y destacar la devoción y espiritualidad del Sagrado Corazón. Con esa consagración el deseaba obtener “beneficios extraordinarios, primero no sólo para la Cristiandad, sino también para toda la raza humana” (Annum sacrum p. 71). Pidiendo que no solamente los creyentes sino todas las gentes fuesen consagradas, él dio un nuevo sentido y dirección a la consagración que ya se había practicado durante dos siglos por individuos, grupos, Diócesis y naciones.
Es así que la consagración de la raza humana al Corazón de Jesús, fue presentada por León XIII como “la cumbre y la coronación de todos los honores que ordinariamente se le hacen al Sacratísimo Corazón” (Annum sacrum, p. 72). La encíclica nos explica que se le debe tal consagración a Cristo, Redentor de la raza humana, por lo que El sí es y por lo que ha hecho por los seres humanos. Ya que en el Sagrado Corazón el creyente encuentra el símbolo y la viva imagen del amor infinito de Cristo, el cual nos estimula a amarnos unos a otros, él no falla en reconocer la necesidad de participar personalmente en la obra de la salvación. Es por esta razón que cada miembro de la Iglesia estás invitado a ver la consagración como la entrega y la unión de uno mismo con Cristo Jesús, el Rey de “los hijos pródigos”, el Rey de todos los que esperan ser llevados “ante la luz de Dios y a Su Reino” (fórmula de Consagración). El entender así la consagración es estar unidos a la actividad misionera de la misma Iglesia, porque da respuesta al deseo del corazón de Jesús de propagar en el mundo, a través de los miembros de su Cuerpo, su total dedicación al reino, y unir todavía más a la Iglesia con su ofrecimiento al Padre y su existir para otros.
El valor de lo que se llevó a cabo el 11 de Junio de 1899 fue confirmado con autoridad en los escritos de mis Predecesores, quiénes ofrecieron reflexiones doctrinales sobre la devoción al Sagrado Corazón y ordenaron la renovación periódica del acto de consagración. Entre estos me da gusto recordar al santo sucesor de León XIII, el Papa Pío XI de venerada memoria, quién nos lo recordó en sus Encíclicas Quas primas, en el contexto del Año Santo de 1925, y en Miserentissimus Redemptor; su sucesor, el Siervo de Dios, Pío XII, quién trató el tema en sus Encíclicas Summi Pontificatus y Haurietis Aguas. El Siervo de Dios, Paulo VI, entonces a la luz del Concilio Vaticano, quiso hacer referencia a esto en su Epístola Apostólica Inventigabiles divitias y en su Carta Diserti interpretes, dirigida el 25 de Mayo de 1965 a todos los Superiores Mayores de los institutos que llevaran el nombre del Corazón de Jesús.
Yo también, no he fallado en varias ocasiones en invitar a mis Hermanos en el Episcopado, sacerdotes, religiosos y a los creyentes a cultivar en sus vidas las más genuinas formas de devoción al Corazón de Cristo. En este año dedicado a Dios el Padre, recuerdo lo que escribí en la Encíclica Dives in misericordia: “La Iglesia, en una forma particular, parece profesar la misericordia de Dios y la venera cuando ella (la Iglesia) se dirige al Corazón de Cristo. De hecho, es precisamente este acercamiento a Cristo en el misterio de su Corazón el que nos permite hacer hincapié en este punto – un punto que en un sentido es central y también muy accesible en el plano humano – de la revelación del amor misericordioso del Padre, una revelación que constituyó el contexto central de la misión mesiánica del Hijo del Hombre” (n. 13). En ocasión de la Solemnidad del Sagrado Corazón y del mes de Junio, yo muy a menudo he urgido a los fieles a perseverar en la práctica de esta devoción, la cual “contiene un mensaje que en nuestros días es extraordinariamente infinito,” porque “un brote de vida infinito, que da esperanza a cada persona, ha brotado precisamente del Corazón del Hijo de Dios, quién murió en la Cruz. Del Corazón de Cristo crucificado es de dónde la nueva humanidad fue redimida del pecado. El hombre del año 2000 necesita del Corazón de Cristo para conocer a Dios y para conocerse a sí mismo; lo necesita para construir la civilización del amor” (8 de Junio de 1994, L’Osservaztore Romano, edición en Inglés. 15 de Junio de 1994, p.3).
La consagración de la raza humana en 1899 representa un paso de extraordinaria importancia en el camino de la Iglesia y siempre es bueno renovarla cada año en la fiesta del Sagrado Corazón. Lo mismo debe decirse del Acto de Reparación que se acostumbra a recitar en la fiesta de Cristo Rey. Las palabras de León XIII todavía son verdad: “Debemos recurrir a El, quién es el Camino, la Verdad y la Vida. Nos hemos desviado y debemos regresar al camino correcto; la obscuridad ha nublado nuestras mentes, y la niebla deberá ser reemplazada por la luz de la verdad; la muerte nos acecha y nosotros debemos de agarrarnos de la vida” Annum sacrum, p. 78). ¿No es éste el programa del Vaticano Segundo y de mi propio Pontificado?
2. Mientras nos preparamos para celebrar el Gran Jubileo del Año 2000, este centenario nos ayuda a reflexionar con esperanza en nuestra humanidad y a ver el tercer milenio iluminado por la luz del misterio de Cristo, “el Camino, la Verdad y la Vida” (Jn 14:6).
Al declarar que “los desequilibrios bajo los cuales el mundo moderno labora están ligados a ese desequilibrio más básico que tiene sus raíces en el corazón humano” (Constitución Papal Gaudium et spes, n.10), la Fe descubre con alegría que “es únicamente en el misterio de la Palabra hecha carne que el misterio del hombre verdaderamente se esclarece” (Ibid., n. 22), ya que “por su Encarnación el Hijo de Dios se ha unido de alguna forma con cada hombre. El trabajó con manos humanas, El pensó con una mente humana, actuó con una voluntad humana, y amó con un corazón humano” (Ibid.). Dios también desea que el Cristiano bautizado, “asociado con el misterio pascual y configurado con la muerte de Cristo”, deberá apresurarse “hacia adelante a la resurrección fortalecido por la esperanza”, pero esto también es cierto para todas las gentes de buena voluntad en cuyos corazones la gracia trabaja de forma invisible” (Ibid.). “Todos los seres humanos”, como el Concilio Vaticano Segundo nos recuerda, “están llamados a esta unión con Cristo, quién es la luz del mundo, de quién venimos, a través de quién vivimos y a quién vamos” (Constitución Dogmática Lumen gentium, n.3).
La Constitución Dogmática de la Iglesia afirma con autoridad que “por la regeneración y la unción del Espíritu Santo, los bautizados son consagrados para ser casa espiritual y un sacerdocio santo, que a través de todas las obras los Cristianos puedan ofrecer sacrificios espirituales y proclamar las obras maravillosas del que los llamó a salir de la obscuridad y entrar a su luz maravillosa (cf. 1 Pe 2: 4-10). De ahí que todos los discípulos de Cristo, perseverando en oración y alabando a Dios (cf. Hechos 2: 42-47), deben de ofrecerse a sí mismos como un sacrificio viviente, santo y agradable a Dios (cf. Rom 12:1). Ellos deberían en todas partes ser testigos de Cristo y dar una respuesta de la vida eterna que los llevan a aquellos que buscan a cuenta de la esperanza” (Ibid., n.10). Al confrontar el desafío de la nueva evangelización, el Cristiano que evoca al corazón de Cristo y se consagra y consagra a sus hermanos a El, Señor del tiempo y la historia, vuelve a descubrir que es portador de Su Luz. Motivado por este espíritu de servicio, el Cristiano coopera en abrir a todos los seres humanos el prospecto de que cada quién pueda realizarse personalmente y en su comunidad. Del Corazón de Cristo, el corazón del hombre aprende a conocer el genuino y único significado de su vida y de su destino a entender el valor de una vida auténticamente cristiana, a separarse de ciertas perversidades del corazón humano, y a unir el amor filial de Dios con el amor al prójimo,” Mensaje a la Sociedad de Jesús, 5 de Octubre de 1986; L’Observatore Romano edición en Inglés, 27 de Octubre de 1986, p.7).
Quiero expresar mi aprobación y apoyo a todos los que de alguna forma continúan fomentando, estudiando y promoviendo la devoción al Corazón de Cristo en la Iglesia con el lenguaje y la forma adoptados a nuestros tiempos, para que pueda ser transmitida a las futuras generaciones en el espíritu que siempre lo ha animado. El creyente siempre necesita ser guiado a contemplar con adoración el misterio de Cristo, el Dios Hombre, para poder convertirse en hombres y mujeres de vida interior, gente que sientan y vivan la llamada a una nueva vida, a santidad, a reparación, que es la cooperación apostólica en la salvación del mundo, gente que se preparen para la nueva evangelización en el Corazón de Cristo como en el corazón de la Iglesia: es urgente que el mundo comprenda que el Cristianismo es la religión del Amor.
El Corazón del Salvador nos invita a regresar al amor del Padre, fuente de todo amor auténtico: “En esto se sabe que es Amor, no que amamos a Dios, sino en que El nos amó a nosotros y nos envió a su Hijo como víctima por nuestros pecados” (1 Jn 4:10). Jesús recibe del Padre incesantemente, en compasión y misericordia, el amor que El derrama abundantemente sobre los seres humanos (cf. Ef. 2:4, Santiago 5:11). Su Corazón revela particularmente la generosidad de Dios hacia los pecadores. La reacción de Dios hacia el pecado no disminuye su amor, sino que hace más grande el fluir de Su misericordia que se torna en el principio de la redención.
La contemplación del Corazón de Jesús en la Eucaristía estimulará al creyente a buscar en ese Corazón el misterio inagotable del sacerdocio de Cristo y de la Iglesia. Les permitirá saborear en comunión con sus hermanos y hermanas la dulzura espiritual de la fuente de la caridad. El ayudar a todos a redescubrir su propio Bautismo les hará más conscientes de tener que vivir su dimensión apostólica al difundir amor y participar en la misión de evangelizar. Cada persona deberá estar más comprometida de rogarle al Dueño de la cosecha (cf. Mt. 9:38) que le dé a la Iglesia “pastores según su corazón” (Jer 3:15) quiénes, enamorados de Cristo, el Buen Pastor, moldeen su corazón como el de El y puedan ir por los caminos del mundo a proclamar a todos que El es el Camino, la Verdad y la Vida (cf. Exhortación Post-Sínodo Apostólico Pastores dabo vobis, n.82). A esto nosotros debemos de añadirle la acción efectiva para que a mucha de la gente joven, dócil a la voz del Espíritu Santo, se le pueda enseñar a que resuenen en las honduras de sus corazones las grandes expectativas de la Iglesia y de la humanidad y que respondan a la invitación de Cristo a que se consagren entusiástica y alegremente con El “para vida del mundo” (Jn 6:51).
3. La coincidencia de este centenario con el último año en preparación para el Gran Jubileo del Año 2000, el cual está dirigido a ensanchar los horizontes de los creyentes, para que puedan ver todas las cosas en la perspectiva del “Padre que está en los Cielos” (cf. Mt. 5:45) (Carta Apostólica Tertio millennio adveniente, n. 49) ofrece una oportunidad perfecta para presentar al Corazón de Jesús “el horno ardiente del amor,…el símbolo y la imagen expresiva del amor eterno con que “Dios amó tanto al mundo, que le dio a su único Hijo” (Jn 3:10) (Paulo VI, Epístola Apostólica Investigabiles divitias). El Padre “es amor” (1 Jn 4:8, 16), y Su Único Hijo, Cristo, manifiesta este misterio mientras revela el hombre al hombre.
La devoción al Corazón de Jesús le ha dado forma a las palabras proféticas dichas por San Juan: “Mirarán al que traspasaron” (Jn 19:37; cf. Za 12:10). Es una mirada contemplativa, que lucha para entrar hondamente en los sentimientos de Cristo, Dios verdadero y Hombre verdadero. En esta devoción el creyente confirma y ahonda en la aceptación del misterio de la Encarnación, que ha hecho uno a la Palabra y a los seres humanos, dando testimonio de esta forma a la búsqueda del Padre por la humanidad. Esta búsqueda nace de lo más profundo de la intimidad de Dios, quién “ama” al hombre eternamente en la Palabra, y que desea elevarlo a Cristo en la dignidad de hijo adoptado.” (Tertio millennio adveniente n. 7). Al mismo tiempo la devoción al Corazón de Jesús busca el misterio de la Redención para descubrir la medida del amor que dio inicio a Su sacrificio por nuestra salvación.
El Corazón de Cristo está activo con la acción del Espíritu Santo, a quién Jesús le atribuyó la inspiración de su misión (Lc 4:18; cf. Is 61:1) y a quién, en la Ultima Cena, había prometido enviar. Es el Espíritu el que nos permite captar, a través del costado traspasado de Cristo de donde ha surgido la Iglesia, los signos de los tiempos (cf. Constitución Sacrosanctum Concilium, n. 5). “Efectivamente, la Iglesia”, escribió Paulo VI, “nació del Corazón traspasado del Redentor y de ese Corazón recibe su alimento, porque Cristo se dio a Sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra: (Ef 5:25-26) (Carta Diserti interpretes). A través del Espíritu Santo, es entonces, que el amor que penetra el Corazón de Jesús es derramado a los corazones de los hombres (cf. Rom 5:5), y los mueve a la adoración de sus “inescrutables riquezas” (Ef 3:8) y a la petición filial y confiada al Padre (cf. Rom 8:15-16) a través del Resucitado quién “siempre vive para interceder por nosotros” (Heb 7:25).
4. La devoción al Corazón de Cristo, el sitio universal de comunión con Dios el Padre; sitio del Espíritu Santo” (8 de Junio de 1994; L’Observatore Romano, edición en Inglés del 15 de Junio de 1994, p. 3), tiene como meta el estrechar nuestros lazos con la Santísima Trinidad. Así pues, la celebración del centenario de la consagración de la raza humana al Sagrado Corazón prepara a los creyentes para el Gran Jubileo, porque la importancia de su objetivo de “dar gloria a la Trinidad, de quién proviene todo en el mundo y en la historia y a quién todo regresa (Tertio millennio adveniente, n. 55), y por su orientación a la Eucaristía (cf. Ibid.), en cual la vida que Cristo vino a traer en abundancia (cf. Jn 10:10) es comunicada a aquellos que se alimentan de El para poder tener vida por El (cf. Jn 6:57). Toda la devoción al Corazón de Jesús en cada una de sus manifestaciones es profundamente Eucarística: se manifiesta a través de prácticas religiosas que mueven al creyente a vivir en harmonía con Cristo, “manso y humilde de corazón” (Mt 11:29), y se intensifica en la adoración. Se ahonda y encuentra su punto culmen en la participación en la Santa Misa, especialmente en la Misa Dominical, donde los corazones de los creyentes, fraternalmente unidos en alegría, oyen la palabra de Dios y aprenden a ofrecerse ellos mismos y la totalidad de sus vidas a Cristo (Sacrosanctum Concilium, n. 48). Ahí se alimentan en el banquete pascual del Cuerpo y Sangre del Redentor, y compartiendo completamente el amor que palpita en Su Corazón, ellos luchan por ser mejores evangelizadores y testigos de la solidaridad y la esperanza.
Damos gracias a Dios, nuestro Padre, quién ha revelado su amor en el Corazón de Cristo y nos ha consagrado por la unción del Espíritu Santo (cf. Constitución Dogmática Lumen gentium, n. 10) para que en unión con Cristo, nosotros podamos adorarle en todo lugar y que a través de nuestras acciones le consagremos a El el mundo y el nuevo milenio.
Conscientes del gran desafío que se presenta ante nosotros, pedimos la ayuda de la Santísima Virgen Madre de Cristo y Madre de la Iglesia. Que Ella guíe al Pueblo de Dios a cruzar el umbral del milenio que pronto empieza. Que Ella les alumbre en los caminos de la fe, esperanza y amor! En particular, que Ella ayude a cada Cristiano a vivir con una consistente generosidad la consagración a Cristo, la cual tiene su base en el sacramento del Bautismo y se confirma completamente en la consagración personal al Sacratísimo Corazón de Jesús, el único en el cual la humanidad puede encontrar el perdón y la salvación.
Warsaw, 11 de Junio de 1999, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
L’Observatorio Romano
© L’Osservatore Romano, Via del Pellegrino, 00120Città del Vaticano
tel.: +39/06/69883461 fax: +39/06/69883675 e-mail: ornet@ossrom.va
, Junio 23, 1999 – Edición en Inglés
En tí está la fuente viva
28 oct
Del oficio de lectura, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús (viernes después de Corpus Christi)
En ti está la fuente viva
De las obras de San Buenaventura, obispo
Opúsculo 3, El árbol de la vida 29-30.47
Y tú, hombre redimido, considera quién, cuál y cuán grande es éste que está pendiente de la cruz por ti. Su muerte resucita a los muertos, su tránsito lo lloran los cielos y la tierra, y las mismas piedras, como movidas de compasión natural, se quebrantan. ¡Oh corazón humano, más duro eres que ellas, si con el recuerdo de tal víctima ni el temor te espanta, ni la compasión te mueve, ni la compunción te aflige, ni la piedad te ablanda!
Para que del costado de Cristo dormido en la cruz se formase la Iglesia y se cumpliese la Escritura que dice: Mirarán al que atravesaron, uno de los soldados lo hirió con una lanza y le abrió el costado. Y fue permisión de la divina providencia, a fin de que, brotando de la herida sangre y agua, se derramase el precio de nuestra salud, el cual, manando de la fuente arcana del corazón, diese a los sacramentos de la Iglesia la virtud de conferir la vida de la gracia, y fuese para los que viven en Cristo como una copa llenada en la fuente viva, que salta hasta la vida eterna.
Levántate, pues, alma amiga de Cristo, y sé la paloma que anida en la pared de una cueva; sé el gorrión que ha encontrado una casa y no deja de guardarla; sé la tórtola que esconde los polluelos de su casto amor en aquella abertura sacratísima. Aplica a ella tus labios para que bebas el agua de las fuentes del Salvador. Porque ésta es la fuente que mana en medio del paraíso y, dividida en cuatro ríos que se derraman en los corazones amantes, riega y fecunda toda la tierra.
Corre, con vivo deseo, a esta fuente de vida y de luz, quienquiera que seas, ¡oh alma amante de Dios!, y con toda la fuerza del corazón exclama:
«¡Oh hermosura inefable del Dios altísimo, resplandor purísimo de la eterna luz! ¡Vida que vivificas toda vida y luz que iluminas toda luz y conservas en perpetuo resplandor millares de luces, que desde la primera aurora fulguran ante el trono de tu divinidad!
¡Oh eterno e inaccesible, claro y dulce manantial de la fuente oculta a los ojos mortales, cuya profundidad es sin fondo, cuya altura es sin término, su anchura ilimitada y su pureza imperturbable!
De ti procede el río que alegra la ciudad de Dios, para que, con voz de regocijo y gratitud, te cantemos himnos de alabanza, probando por experiencia que en ti está la fuente viva, y tu luz nos hace ver la luz.

