Todo sobre la Virgen María
Devociones marianas
La Inmaculada Concepción
27 oct
La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción.
Como demostraremos, esta doctrina es de origen apostólico, aunque el dogma fue proclamado por el Papa Pío IX el 8 de diciembre de 1854, en su bula Ineffabilis Deus.
”…declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles…”
(Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854)
La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana.
Cuando hablamos del dogma de la Inmaculada Concepción no nos referimos a la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado. El dogma declara que María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la “llena de gracia” desde su concepción.
La Encíclica “Fulgens corona”, publicada por el Papa Pío XII en 1953 para conmemorar el centenario de la definición del dogma de la Inmaculada Concepción, argumenta así: «Si en un momento determinado la Santísima Virgen María hubiera quedado privada de la gracia divina, por haber sido contaminada en su concepción por la mancha hereditaria del pecado, entre ella y la serpiente no habría ya -al menos durante ese periodo de tiempo, por más breve que fuera- la enemistad eterna de la que se habla desde la tradición primitiva hasta la solemne definición de la Inmaculada Concepción, sino más bien cierta servidumbre»
Fundamento Bíblico
La Biblia no menciona explícitamente el dogma de la Inmaculada Concepción, como tampoco menciona explícitamente muchas otras doctrinas que la Iglesia recibió de los Apóstoles. La palabra “Trinidad”, por ejemplo, no aparece en la Biblia. Pero la Inmaculada Concepción se deduce de la Biblia cuando ésta se interpreta correctamente a la luz de la Tradición Apostólica.
El primer pasaje que contiene la promesa de la redención (Genesis 3:15) menciona a la Madre del Redentor. Es el llamado Proto-evangelium, donde Dios declara la enemistad entre la serpiente y la Mujer. Cristo, la semilla de la mujer (María) aplastará la cabeza de la serpiente. Ella será exaltada a la gracia santificante que el hombre había perdido por el pecado. Solo el hecho de que María se mantuvo en estado de gracia puede explicar que continúe la enemistad entre ella y la serpiente. El Proto-evangelium, por lo tanto, contiene una promesa directa de que vendrá un redentor. Junto a El se manifestará su obra maestra: La preservación perfecta de todo pecado de su Madre Virginal.
En Lucas 1:28 el ángel Gabriel enviado por Dios le dice a la Santísima Virgen María «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo.». Las palabras en español “Llena de gracia” no hace justicia al texto griego original que es “kecharitomene” y significa una singular abundancia de gracia, un estado sobrenatural del alma en unión con Dios. Aunque este pasaje no “prueba” la Inmaculada Concepción de María ciertamente lo sugiere.
El Apocalipsis narra sobre la «mujer vestida de sol» (Ap 12,1). Ella representa la santidad de la Iglesia, que se realiza plenamente en la Santísima Virgen, en virtud de una gracia singular. Ella es toda esplendor porque no hay en ella mancha alguna de pecado. Lleva el reflejo del esplendor divino, y aparece como signo grandioso de la relación esponsal de Dios con su pueblo
Mensajes de la Virgen María a la Humanidad
27 oct
Mensaje de la la Virgen en la Aparición del Pilar año 40 DC
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago se encontraba con sus discípulos junto al río Ebro cuando “oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol”. La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que “permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio”.
Santa María de Guadalupe 1531
Un sábado de 1531 a principios de diciembre, un indio llamado Juan Diego, iba muy de madrugada del pueblo en que residía a la ciudad de México a clase de catecismo y a la Santa Misa. Al llegar junto al cerro llamado Tepeyac amanecía y escuchó que le llamaban de arriba del cerro diciendo: “Juanito, Juan Dieguito”.
Él subió a la cumbre y vio a una Señora de sobrehumana belleza, cuyo vestido era brillante como el sol, la cual con palabras muy amables y atentas le dijo:
“Juanito: el más pequeño de mis hijos, yo soy la siempre Virgen María, Madre del verdadero Dios, por quien se vive. Deseo vivamente que se me construya aquí un templo, para en él mostrar y prodigar todo mi amor, compasión, auxilio y defensa a todos los moradores de esta tierra y a todos los demás amadores míos que me invoquen y en Mí confíen. Ve donde el Señor Obispo y manifiéstale que deseo un templo en este llano. Anda y pon en ello todo tu esfuerzo.
Ten seguro que te agradeceré bien y te lo pagaré. Vas a merecer que yo te recompense el trabajo y fatiga con que procuras hacer lo que te encomiendo”.
“Ten entendido hijo mío, el más pequeño, que no es tan importante lo que te asusta y aflige. No se entristezca tu corazón ni te llenes de angustia. ¿Acaso no estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿Acaso no soy tu ayuda y protección? No te aflijas por la enfermedad de tu tío, que en este momento ha quedado sano. Sube ahora a la cumbre del cerro y hallarás distintas flores. Córtalas y tráelas”.
Ella le dijo: “Hijo mío, esta es la prueba que llevarás de parte mía al Obispo. Te considero mi embajador, muy digno de confianza. Ahora te ordeno que sólo delante del Obispo despliegues tu manta y descubras lo que llevas. Contarás todo lo que viste y admiraste para que logres que el prelado construya el templo que he pedido”.
Ntra. Sra. De Lavang/ Vietnam, 1798-1898
La primera aparición de Ntra. Sra. de Lavang fue conocida en 1798, cuando la persecución de los vietnamitas católicos comenzó. Muchos católicos del cercano pueblo de Quang Tri buscaron refugio en las profundidades de la foresta de Lavang. Un gran número de estas gentes sufrieron del frío, del acecho de las bestias salvajes, enfermedades de la selva y hambruna. Por las noches ellos se congregaban en pequeños grupos para rezar el Santo Rosario y para orar. Inesperadamente, una noche fueron visitados por la aparición de una bella Señora que vestía un largo manto, sostenía un niño en sus brazos y tenía dos ángeles a su lado. Reconocieron a la Señora como a Nuestra Santísima Madre.
Nuestra Santísima Madre los confortó y les enseño como hervir las hojas de los árboles a su alrededor para usarlos como medicina. También les dijo que desde ese día en adelante, todo aquel que viniese a ese lugar para orar, sus oraciones serían escuchadas.
Esto tomó lugar en un área de prado cerca de un viejo árbol baniano donde los refugiados oraban. Todos los presentes testimoniaron el milagro. Después de esta aparición, la Santísima Madre continuó apareciéndosele muchas veces a los fieles en el mismo lugar a través del período de casi un siglo de persecución religiosa. Entre los muchos grupos de católicos vietnamitas que fueron quemados vivos por su fe se encuentra un grupo de 30 fieles que fueron apresados después de salir de su refugio en la foresta de Lavang. Haciendo caso a su súplica fueron llevados a la pequeña capilla de Lavang donde fueron inmolados. Lavang es así tierra de mártires
Ntra. Sra. de la Medalla Milagrosa, 1830
“Dios quiere confiarte una misión; te costara trabajo, pero lo vencerás pensando que lo haces para la gloria de Dios. Tu conocerás cuan bueno es Dios. Tendrás que sufrir hasta que los digas a tu director. No te faltaran contradicciones; mas te asistirá la gracia; no temas. Háblale a tu director con confianza y sencillez; ten confianza no temas. Veras ciertas cosas; díselas. Recibirás inspiraciones en la oración.”
“·Hija mía, será despreciada la cruz, y el Corazón de mi Hijo será otra vez traspasado; correrá la sangra por las calles ( la Virgen no podía hablar del dolor, las palabras se anudaban en su garganta; semblante pálido). El mundo entero se entristecerá . Ella piensa: ¿cuando ocurrirá esto? y una voz interior asegura: cuarenta años y diez y después la paz.”
27 de noviembre del 1830
“Este globo que ves (a los pies de la Virgen) representa al mundo entero, especialmente Francia y a cada alma en particular. Estos rayos simbolizan las gracias que yo derramo sobre los que las piden. Las perlas que no emiten rayos son las gracias de las almas que no piden.”
La Medalla Milagrosa
En este momento se apareció una forma ovalada en torno a la Virgen y en el borde interior apareció escrita la siguiente invocación: “María sin pecado concebida, ruega por nosotros, que acudimos a ti”
Estas palabras formaban un semicírculo que comenzaba a la altura de la mano derecha, pasaba por encima de la cabeza de la Santísima Virgen, terminando a la altura de la mano izquierda .
Oyó de nuevo la voz en su interior: “Haz que se acuñe una medalla según este modelo. Todos cuantos la lleven puesta recibirán grandes gracias. Las gracias serán mas abundantes para los que la lleven con confianza”.
Ntra. Sra. De las Victorias, 1836
Al Padre Carlos Eléonor des Genettes
“Consagra tu parroquia al Santísimo e Inmaculado Corazón de María”.
“La gente no observa el Día del Señor, continúan trabajando sin parar los Domingos. Tan solo unas mujeres mayores van a Misa en el verano. Y en el invierno cuando no tienen más que hacer van a la iglesia para burlarse de la religión. El tiempo de Cuaresma es ignorado. Los hombres no pueden jurar sin tomar el Nombre de Dios en vano. La desobediencia y el pasar por alto los mandamientos de Dios son las cosas que hacen que la mano de mi Hijo sea más pesada”.
“¿Hacéis bien vuestras oraciones, hijos míos?”
“¡Ay, hijos míos! Hay que hacerlas bien por la noche y por la mañana. Cuando no podáis hacer más, rezad un Padrenuestro y un Avemaría; y cuando tengáis tiempo y podáis, rezad más.”
“Pues bien, hijos míos, decid esto a todo mi pueblo”.
Juan Pablo II:
“En este lugar, María, la madre siempre amorosa, mostró su dolor por el mal moral causado por la humanidad. Sus lágrimas nos ayudan a entender la gravedad del pecado y del rechazo a Dios, mientras que manifiestan al mismo tiempo la apasionante fidelidad que su Hijo mantiene para con cada persona, aunque su amor redentivo está marcado con las heridas de la traición y abandono de los hombres.
Ntra. Sra. De Lourdes, 1858
En la primera y segunda aparición la Virgen no habló sólo rezó el Santo Rosario con ella. La Virgen le dijo: “Lo que tengo que comunicarte no es necesario escribirlo, hazme únicamente el regalo de venir aquí durante quince días seguidos”. Bernardita se lo prometió y la Virgen le respondió: “Yo también te prometo hacerte dichosa, no ciertamente en este mundo, sino en el otro”.
21 de febrero
“Rogad por los pecadores”.
23 de febrero
La Virgen le dijo: “Y ahora, hija mía, ve a decir a los sacerdotes que aquí, en este lugar, debe levantarse un Santuario, y que a el debe venirse en procesión”.
24 de febrero
“¡Penitencia, Penitencia, Penitencia!”
La Virgen le había dicho: “Rogaras por los pecadores…Besarás la tierra por la conversión de los pecadores”.
25 de febrero:
“Hija mía”, le dijo en la Visión, “quiero confiarte solamente para ti el ultimo secreto; igualmente que los otros dos, no los revelaras a ninguna persona de este mundo”.
“Y ahora” -le dijo la Virgen después de un momento de silencio- “ve a beber y lavarte los pies a la fuente, y come de la hierba que hay allí”.
25 de Marzo
“YO SOY LA INMACULADA CONCEPCIÓN.”
Nuestra Señora de Knock, Irlanda 1879
Ocurrió una sola vez: El 21 de agosto de 1879, Nuestra Señora, San José, el Cordero y San Juan Evangelista aparecieron envueltos en una brillante luz celestial, en el aguilón sur de la iglesia parroquial de Knock. Quince personas fueron testigos oculares, entre ellos jóvenes y ancianos, hombres, mujeres y niños.
La aparición comenzó a eso de las 8 de la noche del jueves. Nuestra Señora tenía un largo vestido blanco, abrochado en el cuello. Sus manos y ojos se elevaban hacia el cielo en postura de oración. Sobre su cabeza tenía una brillante corona y donde la corona se ajusta a la frente, había una preciosa rosa. A la derecha de la Virgen estaba San José, con la cabeza inclinada y virada ligeramente hacia ella como si dando un respetuoso saludo. Vestía una túnica blanca. A la izquierda de la Virgen estaba San Juan Evangelista, vestido como obispo, con un libro en su mano izquierda y con la mano derecha levantada como si predicando. Sus vestidos también eran blancos.
Junto a las figuras y un poco a la derecha, en el centro del aguilón, había un altar grande y sencillo. Sobre el altar se paraba el Cordero mirando hacia el oeste y tras el Cordero se erguía una gran cruz. Los ángeles revolaban en torno al cordero durante toda la aparición.
La aparición tiene un profundo simbolismo del libro del Apocalipsis. El Cordero es Jesús. La Cruz es donde se ofrece el Cordero al Padre como sacrificio. El altar de la misa es donde el sacrificio se hace presente. Junto a la Cruz estaban María y San Juan. San José no pudo estar junto a la cruz pero ahora en el cielo ya la muerte no lo puede separar de la sagrada familia y los beneficios del sacrificio de Jesús.
MENSAJES DE NUESTRA SEÑORA DE FÁTIMA, 1917
13 de mayo de 1917
-”No tengáis miedo. No os hago daño.”
-Yo le pregunte: ¿De dónde es usted?
-”Soy del Cielo.”
-¿Qué es lo que usted me quiere?
-”He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quien soy y lo que quiero. Volveré una séptima vez.”
-Pregunté entonces: ¿Yo iré al cielo?
-”Si iras”
-¿Y Jacinta?
-”ira también”
-¿Y Francisco?
-”También ira, pero tiene que rezar antes muchos rosarios”Entonces me acordé de dos amigas de mi hermana que habían muerto hacia poco.
-¿Está María de las Nieves en el cielo?
-”Sí, está”
-¿y Amelia? de 18 ó 20 años
-”estará en el purgatorio hasta el fin del mundo”.Y entonces dijo:-“Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quisiera enviaros como reparación de los pecados con que El es ofendido y de suplica por la conversión de los pecadores?”
-Si queremos.
-“Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá”.13 de junio de 1917
-¿Qué es lo que quiere? -pregunté
-”Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero además”
-Le pedí la curación de una enferma. Nuestra Señora respondió:
-”Si se convierte se curara durante el ano”
-Quisiera pedirle que nos llevase al cielo.
-”Si, a Jacinta y a Francisco los llevaré en breve, pero tu te quedarás algún tiempo mas. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien le abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mi para adornar su Trono.”
-¿Me quedo aquí solita?- pregunte con dolor.
-”No hija. ¿Y tu sufres mucho por eso? !No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios.”13 de julio de 1917
-¿Qué es lo que quiere de mi? -pregunté.
-”Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario con el fin de obtener la paz del mundo y el final de la guerra, porque solo Ella puede conseguirlo.
-Dije entonces: quisiera pedirle nos dijera quien es, y que haga un milagro para que todos crean que usted se nos aparece.
-”Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quien soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver para que crean”.
-”¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!-”Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará pero si no dejan de ofender a Dios en el reinado de Pío XI comenzara otra peor”.
“Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo sus crímenes por medio de la guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir eso, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia: los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. Por fin, MI INMACULADO CORAZÓN TRIUNFARA. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre……(Aquí comienza la tercer parte del secreto, escrita por Lucía entre el 22 de Dic. 1943 y el 9 de Enero 1944). Esto no lo digas a nadie. A Francisco si podéis decírselo”.
-”Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: “Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las mas necesitadas”
19 de agosto de 1917
Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió: “Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas”. Y la Virgen empezó a subir hacia Oriente, como de costumbre.
13 de septiembre de 1917
-”Curaré a algunos enfermos, pero no a todos. En Octubre haré el milagro para que todos crean.”
13 de octubre de 1917
-¿Qué es lo que usted quiere?
-“Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra esta acabándose y los soldados pronto volverán a sus casas.”
-¿Curará a los enfermos?
-”Unos si y otros no; es preciso que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados.
Y tomando aspecto mas triste dijo: -“Que no se ofenda mas a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido.”10 de diciembre de 1925.
El niño le dijo: “Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas.”
Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía:
“Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación”Aparición de la Virgen en Beauraing, Bélgica Nov. 29, 1932 – Enero 3, 1933.
2 de diciembre
“Siempre sean buenos”
3 de diciembre
“¿Es verdad que ustedes siempre van a ser buenos?”
29 de diciembre
Cuando María se despedía de los niños, abrió sus brazos haciendo visible en su pecho, por primera vez, su corazón que brillaba en oro. Es por eso que se le ha llamado la SEÑORA CON EL CORAZÓN DE ORO, referencia a su Corazón Inmaculado.
30 de diciembre
La Virgen les mostró su corazón de oro a los niños otra vez y les dijo: “¡OREN! ¡OREN MUCHO!”
31 de diciembre
Mostró una vez mas su corazón de oro.
1 de enero de 1933
Le dijo a los niños: “OREN SIEMPRE.”
3 de enero
La Virgen dijo a Andree: “Yo soy la Madre de Dios, la Reina del Cielo. Oren siempre.”
Finalmente le dijo a Fernande:
-¿Amas a mi Hijo?
-¡Sí!- exclamó la niña.
-¿Me amas a mí?
- ¡0h, sí!.
- Entonces sacrifícate por mí.Aparición de la Virgen en Baneaux, Bélgica , 15 de enero al 2 de marzo, 1933
Domingo, 15 de enero de 1933 -Primera Aparición
La Santísima Virgen invita a la niña, con un gesto de su mano, a acercarse a Ella.
Miércoles, 18 de enero de 1933 -Segunda Aparición
“Posa tus manos en el agua. Esta fuente me está reservada. Buenas noches. Adiós”
Jueves, 19 de enero de 1933 -Tercera Aparición
”Soy la Virgen de los Pobres”. “Esta fuente está reservada para todas las Naciones, para aliviar a los enfermos. Rezaré por ti. Adiós”
Viernes, 20 de enero de 1933 -Cuarta Aparición.
“Deseo una pequeña capilla.”
Sábado, 11 de febrero de 1933 -Quinta Aparición.
”Vengo a aliviar el dolor. Adiós”
Miércoles, 15 de febrero de 1933 -Sexta Aparición.
“Creed en Mí, yo creeré en vosotros. Rezad mucho. Adiós.”
Lunes, 20 de febrero de 1933 -Séptima Aparición.
“Hijita, rezad mucho. Adiós”
Jueves, 2 de marzo de 1933 -Octava Aparición.
“Yo soy la Madre del Salvador, Madre de Dios. Rezad mucho. Adiós.”
MAría Rosa Mística , 1947
En la primavera de 1947, se le apareció una hermosísima señora que vestía túnica morada y cubría su cabeza con un velo blanco, tenía el pecho atravesado por tres espadas, su rostro estaba triste. Le corrían lágrimas hasta el suelo. Sus dulces labios se abrían para decir: “Oración, Penitencia, reparación“.
El domingo 13 de julio de 1947, en el hospital, se apareció nuevamente la madre de Dios. Vestía de blanco y en lugar de las tres espadas, tres rosas, blanca, roja y dorada, adornaban su pecho.
“Soy la Madre de Jesús y madre de todos vosotros”.
“Nuestro Señor me envió para implantar una nueva devoción Mariana en todos los institutos así masculinos como femeninos, en las comunidades religiosas y en todos los sacerdotes. Yo les prometo que si me veneran de esta manera especial, gozarán particularmente de mi protección, habrá un florecimiento de vocaciones religiosas.
Deseo que el día 13 de cada mes se me consagre como día Mariano y los doce precedentes sirvan de preparación con oraciones especiales.”
“En ese día derramaré sobreabundancia de gracias y santidad sobre quienes así me hubiesen honrado. Deseo que el 13 de julio de cada año sea dedicado en honor de Rosa Mística”.
“Mi divino Hijo, cansado por las incesantes ofensas, quiso descargar su justicia, pero me interpuse como mediadora entre El y los hombres, intercediendo especialmente por las almas consagradas”.
Pierina, la vidente, le dio las gracias en nombre de todos y ella se despidió recomendándole con majestad y ternura: “¡Vive de amor…, amor al prójimo!.
16 de noviembre de 1947 – Cuarta aparición
La aparición de Rosa Mística a Pierina, en una Iglesia parroquial de Montichiari: .-“Mí divino Hijo Jesús y Señor Nuestro esta hastiado de las muchas y graves ofensas que se le infieren por tantos pecados contra la santa pureza. Le provoca desatar un diluvio de castigos…, pero mi intercesión se ha interpuesto para que tenga compasión una vez mas, por eso pido en desagravio oración y penitencia. Suplico íntimamente a los sacerdotes que amonesten a los hombres para que no sigan en la liviandad. Yo regalaré mi gracia a quienes ayuden a explicar esos delitos “.
¿Se nos perdonará entonces? preguntó la vidente. La Rosa Mística contestó: “Sí, en cuanto se les deje de cometer”. Y con esta palabras se alejó.
22 de noviembre de 1947 – Quinta aparición
“¡Oración!” Hizo silencio unos momentos y continuó: “penitencia quiere decir, aceptar las pequeñas cruces diarias y realizar el trabajo cotidiano en espíritu de expiación”.
En seguida le prometió solamente: “El 8 de diciembre alrededor del mediodía vendré otra vez aquí y será la hora de gracia. La hora de gracia será un acontecimiento de numerosas y grandes conversiones, almas totalmente endurecidas en el mal y frías como este mármol, tocados por la divina gracia volverán a ser amantes y fieles a Dios”.
7 de diciembre de 1947 – Sexta aparición
Serena y majestuosa la Virgen llevaba un manto blanco y desde la cabeza le caía graciosamente en pliegue: un niño se lo sostenía a la derecha y una niña al izquierdo.
La Madre de Dios dijo: “Mañana mostraré mi Inmaculado Corazón que es tan poco conocido por los hombres!”
Después de un corto silencio prosiguió: “En Fátima, propagué la consagración a mi Corazón, en Bonate procuré que penetrara en las familias cristianas, aquí en Montichiari, deseo implantar la devoción a Rosa Mística unida a la veneración de mi Inmaculado Corazón y deseo arraigarla especialmente en los conventos e institutos religiosos para que las almas consagradas a Dios obtengan aumento de gracia a mi maternal Corazón.
Pierina le preguntó quienes son los niños que estaban a su lado, nuestra Señora le explicó: “Son Jacinta y Francisco quienes te acompañarán desde ahora en todos tus contratiempos. Ellos también tuvieron que sufrir a pesar de haber sido mucho mas pequeñitos que tú. Esto es lo que quiero de ti sencillez y bondad a semejanza de estos niños”.
Extendió entonces sus brazos hacia la tierra en señal de protección y mirando al cielo exclamó: “Alabado sea el Señor” y desapareció.
8 de diciembre de 1947 – Séptima aparición
Pierina contempló a la madre de Dios decir.- “¡Yo soy la Inmaculada Concepción!” y con gran majestad afirmó “Yo soy María de las Gracias, esto es, la llena de Gracia, Madre de mi Divino Hijo Jesucristo”. Descendió suavemente por la escala y añadió.- “Por mi venida a Montichiari deseo ser invocada y venerada como Rosa Mística. Quiero que al mediodía de cada 8 de diciembre (Solemnidad de la Inmaculada) se celebre la hora de la gracia por todo el mundo, mediante esta devoción se alcanzarán muchas gracias para el alma y el cuerpo. Nuestro Señor, mi Divino Hijo Jesús, concederá copiosamente su misericordia, mientras los buenos recen por sus hermanos que permanecen en el pecado. Es preciso informar cuanto antes, al Supremo Pastor de la Iglesia Católica el Papa Pío XII mi deseo de que esta hora de gracia sea conocida y extendida por todo el mundo. Quien no puede ir a la iglesia que sea en su casa al mediodía y conseguirá mis gracias.”
Luego mostrándole su purísimo corazón exclamo: “Mira este corazón que tanto ama a los hombres, mientras la mayoría de ellos lo colma de vituperios.”
Calló unos momentos y continuó: “Sí todos, buenos y malos, se unen en la oración, obtendrán de este corazón misericordia y paz. Los buenos acaban de alcanzar por mi mediación la misericordia del Señor, que detuvo un gran castigo. Dentro de poco se conocerá la eficaz grandeza de esta hora de gracia
17 de abril de 1966 – Primera Aparición en Fontanelli
Se apareció la Madre de Dios y dijo: “Mi divino Hijo Jesús con todo amor me mandó para dar un poder milagroso de curación a esta fuente.. En señal de penitencia y purificación besa, de rodillas, el peldaño superior… Ahora baja un poco más siempre de rodillas y besa otra vez el peldaño”
La vidente descendió de espalda y arrodillada y la Virgen la siguió, sus inmaculados pies descalzos eran perfectamente visibles al posarse en los escalones. Por tercera vez le mandó: “besa las gradas, y haz levantar de aquí una cruz” y señaló con la mano izquierda el punto preciso en donde debía ser colocada. “Que los enfermos y todos mis hijos pidan ante todo perdón a mi divino Hijo. Besen con mucho amor la cruz y luego saquen agua de la fuente y beban .”
La celestial señora se acercó a la fuente y mandó a Pierina: “Coge barro en las manos y luego lávate. Esto te debe mostrar como el pecado es lodo y suciedad en el corazón de mis hijos pero sí se bañan con el agua de la gracia, las almas quedan purificadas y otra vez dignas de la amistad de Dios”
Se inclinó, tocó con sus manos la fuente en dos lugares y prosiguió: “Es preciso que se haga conocer a todos mis hijos los deseos de mí Hijo Jesús, comunicados en 1947 y los mensajes que di en la Iglesia de Montichiari. Deseo que los enfermos y todos mis hijos acudan a esta fuente milagrosa. Tu misión está en este lugar en medio de los enfermos y de quienes necesiten de tu ayuda”.
La Madre de Dios repitió: “Deseo que los enfermos y todos mis hijos, vengan aquí a la fuente de la gracia”.
13 de mayo de 1966 – Segunda Aparición en Fontanelli
Aniversario de las apariciones en Fátima .He aquí la conversación que se produjo:
-La Madre de Dios inició el diálogo: “La noticia de mí venida aquí a la fuente debe ser conocida y difundida por todas partes”.
-Pierina preguntó: “¿Cómo podré hacerlo sí no se me creen y se me impide actuar?”
-”Aquí está tu misión así como te lo exigí.”.
-”Oh amada Madre de Dios, sin un milagro suyo que acredite mis palabras, las autoridades eclesiásticas no me prestarán fe. Yo te pido que hagas un milagro”.
-Sin dar respuesta a la petición, la Virgen sonrió maternalmente y continuó: “Mi divino Hijo es todo amor, pero el mundo va hacia la ruina. Yo he alcanzado una vez mas misericordia y vengo a Montichiari para prodigar las gracias de su amor, pero para salvar a la humanidad se necesita oración, sacrificio y penitencia”. Después señaló la fuente hacia la derecha y dijo: “Deseo que aquí se construya un baño cómodo, alimentado por esta agua, en donde se pueda sumergir a los enfermos”, y mostrando hacia la izquierda, dispuso: “esta otra parte de la fuente debe ser reservada para beber”.Pierina le preguntó el nombre que debía llevar la fuente y la Rosa Mística contestó:
“Que se llame la fuente de la Gracia “.8 de Agosto 1966
“Después que fui Asunta al Cielo, me he puesto siempre en medio como mediadora entre mi Divino Hijo Jesucristo y toda la humanidad!…¡Cuántos favores!…¡Cuántos castigos he tenido!…¡Cuántos coloquios he tenido con las almas!…¡Cuántas visitas más hice a la tierra para traer mensajes!.” “Pero los hombres continúan todavía ofendiendo al Señor! He aquí por qué mi deseo de la unión mundial de la Santa Comunión Reparadora!” “Es un acto de amor y reconocimiento por parte de los hijos hacia el Señor”
19 de mayo de 1970 – Medalla
“Haz de acuñar una medalla según este modelo: por un lado “Rosa Mística” y por el otro, “María, Madre de la Iglesia”. “Esta medalla es el signo de que mis hijos están siempre conmigo que soy la Madre del Señor y Madre de la humanidad. Este es el triunfo del amor universal. La bendición del Señor y mi protección estarán siempre con aquellos que recurren a Mi”.
17 de enero de 1971: El Santo Rosario
“Dile a mis hijos que recen el Santo Rosario…, anillo de Fe y de luz y vínculo de unión, de gloria, de intercesión.” Luego, el 25 de julio de 1971: “Aquellos que vengan a la fuente y me honren con su devoción, diles que recen el Santo Rosario.”
“Ora, ora, oh hija y haz orar, muchos hijos míos viven en tinieblas. No se quiere ya al Señor Dios. Oh, la Iglesia de mi Divino Hijo, en que lucha se encuentra! es por eso que extiendo el manto de mi Amor sobre la humanidad, porque hay urgencia de oración, de amor y de oración de expiación… La humanidad corre hacia su gran ruina.”
“Es necesario unirse en oración y en amor en torno al Señor. El está abandonado y ultrajado por tantos hijos suyos. Nosotros queremos almas fieles y vigorosas, listas para dar testimonio y demostrar que mi Divino Hijo se inmoló sobre la Cruz y que cada uno comprende cuánto y cómo el Corazón de Jesús está lleno de Amor y Misericordia.”
22 de julio de 1973 – Rosa Mística, Cuerpo Místico
“Yo soy la Inmaculada Concepción, la Madre de Jesús el Señor, la Madre de la Gracia, la Madre del Cuerpo Místico: ¡La Iglesia!”
Mientras la Madre Celestial hablaba, sus ojos estaban llenos de lágrimas. Después agregó: “La Gracia del Señor y su Misericordia infinita por la Iglesia harán florecer de nuevo la Rosa Mística. Y si se escucha esta invitación materna, Montichiari será el lugar desde el cual la luz mística se irradiará a todo el mundo. Sí, todo esto se realizará!”8 de septiembre de 1974
“Yo soy María, la Madre de la Iglesia. Por esta Iglesia, por el Santo Padre, por los sacerdotes y por todos los hijos de la Iglesia pido oración, oración, oración, para que vuelva a los corazones el verdadero amor al Señor y a la verdadera caridad”.
Continua diciendo: “Invocad especialmente la protección del Arcángel San Miguel, para que proteja a la Iglesia contra todos los engaños amenazantes y la defienda. En efecto, la Iglesia no se ha encontrado jamás en tanto peligro como hoy.”
23 de noviembre de 1975 – La imagen de Rosa Mística
“Ante estas imágenes se ha orado y yo estoy ahora especialmente presente en la ciudad de mi amado hijo Papa Pablo, el Padre de la Iglesia. En verdad dondequiera que yo me detenga mediante esas imágenes, llevo conmigo las Gracias del Señor y el Amor de este Corazón materno. Yo llevo la luz a los corazones, donde aun hay tinieblas, para que ellos comprendan el Amor que he revelado en Montichiari… Colaborad con mi Amor, dad con mi Amor, sacrificad con mi Amor. Así vosotros estaréis unidos a mi por siempre.”
La Virgen de la Revelación Roma, Italia; Abadía de Tre Fontane – 1947
He aquí una de las promesas de la Virgen: «Con esta tierra de pecado obraré grandes milagros para la conversión de los incrédulos».
La Virgen dijo a Bruno con una voz bien dulce: “Soy la que está en la Trinidad divina. Soy la virgen de la revelación. Tú me has perseguido, ¡ ya basta! Entra en el redil, el juramento de Dios es santo, los nueve viernes que hiciste antes de entrar en el redil de la mentira son los que te han salvado. Obedece a la autoridad del Santo Padre.”
NUESTRA SEÑORA DE LA ORACIÓN, L’Ile Bouchard, Francia, 1947
8 diciembre,1947 – Primera aparición
Sus primeras palabras “Digan a los niños pequeños que recen por Francia, ya que su necesidad es grande.”
“¡Pero por supuesto yo soy vuestra Madre del Cielo!”
“Recen por Francia, que en estos días se encuentra en gran peligro”. Luego, Ella pidió que el sacerdote acudiera a ese lugar a las dos de la tarde, con las niñas y una multitud, de tal modo a que todos pudieran rezar. Ella también pidió una gruta, y que su imagen y la del ángel estuvieran colocadas en ella, prometiendo bendecirles cuando así lo hicieran. Luego de eso, la aparición se desvaneció.
Ella pidió himnos y oraciones
“¿Rezan por los pecadores?” a lo cual respondieron “Si, Señora”, y luego ella continuó: “Bien, sobre todo recen mucho por los pecadores.”
”Recen y hagan sacrificios”.
1961 – Primer Mensaje
“Hay que hacer mucho sacrificios y mucha penitencia, y tenemos que visitar mucho al Santísimo, pero antes tenemos que ser muy buenos. Y si no lo hacemos vendrá un castigo. Ya se está llenando la copa, y si no cambiamos vendrá un castigo”.
1965 – Segundo Mensaje
“Como no se ha cumplido y no se ha hecho conocer al mundo mi mensaje del 18 de octubre, de 1961, os diré que éste es el último; antes la copa se estaba llenando ahora está rebosando. Los sacerdotes van muchos por el camino de la perdición, y con ellos llevan a muchas más almas. A la Eucaristía cada vez se le da menos importancia. Debéis evitar la ira de Dios sobre vosotros con vuestros esfuerzos. Si le pedís perdón con vuestras almas sinceras El os perdonará.
Yo, vuestra Madre, por intercesión del Ángel San Miguel, os quiero decir que os enmendéis. Ya estáis en los últimos avisos. Os quiero mucho y no quiero vuestra condenación; pedidnos sinceramente y nosotros os lo daremos, debéis sacrificaros más; pensad en la pasión de Jesús”.
Nuestra Señora de Akita , Japón 1973-1975
6 de julio de 1973
“Mi hija, mi novicia, me has obedecido bien abandonándolo todo para seguirme. ¿Es dolorosa la enfermedad de tus oídos? Tu sordera será sanada, estate segura. ¿Te causa sufrimiento la herida de tu mano? Reza en reparación por los pecados de los hombres. Cada persona en esta comunidad es mi hija irremplazable. ¿Haces bien la oración de las Siervas de la Eucaristía? Entonces, oremos juntas.”
“Sacratísimo Corazón de Jesús, verdaderamente presente en la Santa Eucaristía, te consagro mi cuerpo y alma para ser enteramente una con Tu Corazón, sacrificado cada instante en todos los altares del mundo y dando alabanza al Padre, implorando por la venida de Su Reino. Ruego que recibas esta humilde ofrenda de mi ser. Utilízame como quieras para la gloria del Padre y la salvación de las almas Santísima Madre de Dios, no permitas que jamás me separe de tu Divino Hijo. Te ruego me defiendas y protejas como tu hijo especial. Amen” .
Cuando la oración había terminado, la voz celestial dijo: “Reza mucho por el Papa, los obispos y los sacerdotes. Desde tu bautismo siempre has orado fielmente por ellos. Continúa orando mucho… mucho. Dile a tu superior todo lo ocurrido hoy y obedécele en todo lo que te diga. El ha pedido que ores con fervor”.
3 de agosto de 1973
“Mi hija, mi novicia, ¿amas al Señor? Si amas al Señor, escucha lo que tengo que decirte”. “Es muy importante… se lo comunicarás a tu superior”.
“Muchos hombres en este mundo afligen al Señor. Yo deseo almas que lo consuelen para suavizar la ira del Padre Celestial. Yo deseo, con mi hijo, almas que repararán con sus sufrimientos y pobreza por los pecadores e ingratos”.
“Para que el mundo conozca su ira, el Padre Celestial está preparando para infligir un gran castigo sobre toda la humanidad. Con mi Hijo yo he intervenido tantas veces para apaciguar la cólera del Padre. Yo he prevenido la venida de calamidades ofreciéndole los sufrimientos del Hijo en la Cruz, Su Preciosa Sangre, y amadas almas que le consuelan formando una corte de almas víctimas. Oración, penitencia y sacrificios valientes pueden suavizar la cólera del Padre. Yo deseo esto también de tu comunidad… que ame la pobreza, que se santifique y rece en reparación por la ingratitud y el ultraje de tantos hombres.”
“Recita la oración de las Siervas de la Eucaristía con conciencia de su significado; ponla en práctica; ofrece en reparación (cualquier cosa que Dios envíe) por los pecados. Que cada uno se esfuerce, según su capacidad y posición, en ofrecerse enteramente al Señor”.
“Aun en un instituto secular la oración es necesaria. Ya las almas que desean rezar están en camino de ser reunidas. Sin poner demasiada atención a la forma, se fiel y ferviente en la oración para consolar al Maestro.”
Después de un silencio: “¿Es verdad lo que piensas en tu corazón?, ¿Estás verdaderamente decidida a convertirte en piedra rechazada?. Mi novicia, deseas pertenecer sin reservas al Señor, ser la esposa digna del Esposo, hacer tus votos sabiendo que debes ser adherida a la Cruz con tres clavos. Estos clavos son: pobreza, castidad y obediencia. De los tres, la obediencia es el fundamento. En total abandono, déjate guiar por tu superior. El sabrá como entenderte y dirigirte.”
13 de octubre de 1973
“Mi querida hija, escucha bien lo que tengo que decirte. Tu informarás a tu superior.”
Después de un corto silencio: “Como te dije, si los hombres no se arrepienten y se mejoran, el Padre infligirá un terrible castigo a toda la humanidad. Será un castigo mayor que el diluvio, tal como nunca se ha visto antes. Fuego caerá del cielo y eliminará a gran parte de la humanidad, tanto a los buenos como a los malos, sin hacer excepción de sacerdotes ni fieles. Los sobrevivientes se encontrarán tan desolados que envidiarán a los muertos. Las únicas armas que les quedarán serán el rosario y la señal dejada por mi Hijo. Cada día recita las oraciones del rosario. Con el rosario, reza por el Papa, los obispos y los sacerdotes.”
“La obra del demonio infiltrará hasta dentro de la Iglesia de tal manera que se verán cardenales contra cardenales, obispos contra obispos. Los sacerdotes que me veneran serán despreciados y encontrarán oposición de sus compañeros…iglesias y altares saqueados; la Iglesia estará llena de aquellos que aceptan componendas y el demonio presionará a muchos sacerdotes y almas consagradas a dejar el servicio del Señor.”
“El demonio será especialmente implacable contra las almas consagradas a Dios. Pensar en la pérdida de tantas almas es la causa de mi tristeza. Si los pecados aumentan en número y gravedad, no habrá ya perdón para ellos.”
“Con valentía, habla con tu superior. El sabrá como dar a cada uno valor para rezar y lograr obras de reparación.”
“Es el obispo Ito quien dirige vuestra comunidad.”
Y ella ser rió y entonces dijo: “¿Todavía tienes algo que preguntar? Hoy es la última vez que yo te hablaré con voz viva. Desde ahora en adelante obedecerás al que que se te envía y a tu superior.”“Reza mucho las oraciones del Rosario. Solo yo puedo todavía salvarles de las calamidades que se acercan. Aquellos que ponen su confianza en mi se salvarán.”
Maria, Virgen y Madre Reconciliadora de Todos los Pueblos y Naciones (Betania) 1976
25 de marzo de 1976 – Primera Aparición
“Hijita: aquí me tenéis con Mis manos enriquecidas de Gracias y envueltas con los resplandores de Luz, para llamar a todos Mis hijos a la conversión; esta es la Semilla de Gloria que les ofrezco como MARIA RECONCILIADORA DE LOS PUEBLOS, porque vengo a reconciliarles. ¡Reconciliación es la herencia de la Fraternidad Divina de mi Divino Hijo! Hijita, lleva Mi Mensaje a todos, ¡os guardaré aquí en Mi Corazón desde hoy y para siempre!
¡María Reconciliadora de los Pueblos!”
22 de agosto de 1976 – Segunda Aparición:
“Hijita: cuando todos los hombres de la Tierra tomen su cruz amorosamente, ya no habrá más dolor ni llanto, porque vivirán resucitando cada día con mi amadísimo Hijo en un constante y vivido ¡aleluya… aleluya… aleluya!”“Hijita mía, Yo deseo que vos les hagas sentir el valor de la oración y la importancia de Mi Nueva Aparición como Reconciliadora de los Pueblos, ya que bajo esta Advocación encontrarán las condiciones esenciales y determinantes en preparar sus almas para recibir la Gracia del Espíritu Santo… con las comunicaciones y visitas del Señor por la Fe… ya que la Fe es la base del Cristianismo y el aumento de esa misma Fe hará que busquen con sincero amor al Padre nuestro y al Corazón de mi Divino Hijo junto al mío.”
¡María Reconciliadora de los Pueblos!LA Virgen de Cuapa, Nicaragua, 1980.
“Quiero que recen el Rosario todos los días. No quiero que lo recen solamente en el mes de mayo. Quiero que lo recen permanentemente, en familia, desde los niños que tengan uso de razón…que lo recen en una hora fija cuando ya no haya problemas con los quehaceres del hogar”
“Ámense, cumplan con sus deberes. Hagan la Paz. “
Reina de la Paz, MedJugorJe 1981
La Paz: “¡Reconcíliense entre ustedes! Si el mundo va a ser salvado tiene que buscar el camino de la paz; ahora va por el camino de la perdición” (Junio 81). En agosto de 1981 apareció en el cielo la palabra “MIR” (paz).
La Conversión: “Digan a todos mis hijos y a todas mis hijas, digan a todo el mundo, y lo mas pronto posible, que yo deseo su conversión” “Yo rogaré para que Dios no los castigue. ¡Ustedes no saben, no pueden ni imaginar lo que Dios va a enviar al mundo! ¡Conviértanse, y estén listos para hacer todo lo que yo les diga”!; “Hoy en día la grandísima mayoría de la gente va al purgatorio; un cierto número va el infierno; sólo una minoría va directamente al cielo. Esto último sucede porque la gente muere sin prepararse, sin tener en cuenta a Dios… Renuncien a todo y serán llevados directamente al paraíso”.
Los Sacramentos:
-Confesión: “Si los cristianos aprendieran a reconciliarse con Dios y con los hombres una vez al mes mediante la confesión, pronto regiones enteras se curarían espiritualmente”.
-La Eucaristía: “La Misa es la forma de oración mas sublime.” “Muchas personas van a Misa sin prepararse y si acercase a la comunión; así, la Misa les vale muy poco.”; “Les recomiendo vivamente asistir a Misa, si es posible, todos los días.”; “Les pido una vez por semana la adoración al SS. Sacramento.”La Oración:“Ustedes han olvidado que con la oración y el ayuno pueden también alejar las guerras, y si éstas han empezado, hacer que cesen; pueden hasta suspender las leyes naturales (es decir, obtener milagros). Hay muchos cristianos que ya no creen o su fe es muy débil, porque no hacen oración. Empiecen a rezar todos los días 7 Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y un Credo.” ¿Por qué 7? -Cinco en honor de las cinco llagas del Señor Jesús, uno por las intenciones del Santo Padre y uno para pedir el don del Espíritu Santo. (Las devociones pueden hacerse de muchas maneras. Sirven de modelos concretos para que recemos.)
-“La gente no sabe orar. Muchos van a la Iglesia y a los santuarios para pedir gracias particulares; poquísimos piden el don del Espíritu Santo. Lo más importante es pedir el Espíritu Santo; si tienen este don no les faltará nada; todo lo demás se les concederá por añadidura”.
Lucas 11:13 “Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo pidan!”
-La Virgen habla de la oración en familia, en grupos de oración y la oración personal.
-De manera especial invita a orar con el corazón y rezar diariamente el Santo Rosario.La Cruz: La cruz preside en la Iglesia y desde las montañas en torno a Medjugorje (Krievac y Podbrdo) que los peregrinos suben meditando el Vía Crucis. Abrazar la cruz es esencial para la espiritualidad que la Virgen enseña
El Ayuno: La Virgen recomienda el ayuno una vez por semana, si es posible los viernes (como también lo recomienda la Iglesia por ser el día de la Pasión). El ayuno está vinculado con la oración y fortalece nuestra vida espiritual. El ayuno se aplica no solo a la comida sino a muchas cosas como la Televisión que necesitan ponerse bajo el dominio del Espíritu.
Las manifestaciones sobrenaturales requieren una respuesta
27 oct
LAS MANIFESTACIONES SOBRENATURALES REQUIEREN UNA RESPUESTA
Dios habla hoy
Con Jesucristo la Revelación pública llegó a su plenitud. Ninguna revelación puede añadir a lo que de Jesús recibimos en las Escrituras y la Tradición. Sin embargo, Dios continuará hablando y manifestándose a Su Pueblo hasta el fin del tiempo, no añadiendo nuevas verdades a la Revelación pero si ayudándonos a entender, profundizar y avivar en nuestros corazones los misterios de fe. Si no nos abrimos a esta gracia de Dios, La Palabra se convierte en letra muerta, incapaz de transformar nuestras vidas.
Dios se comunica de muchas maneras, tanto sutilmente en la oración como enviando su madre en una aparición. El gran maestro del discernimiento, San Ignacio de Loyola, presupone en sus Ejercicios Espirituales que el Espíritu Santo guía a cada persona que se dispone a escucharle, de manera que cada cual puede llegar a conocer y responder a la voluntad de Dios. Esta confianza en Dios vivo, que nos habla, es fundamental para la fe. ¿Tendría sentido rezar si Dios no se comunica con nosotros?
Por eso Dios se nos revela, no solo a nivel privado, sino también por medio de mensajes importantes para toda la humanidad, milagros y apariciones de Jesucristo, la Virgen Santísima, los santos. Es por eso que la Iglesia investiga las apariciones y finalmente aprueba algunas apariciones.
En la vida de los santos también vemos la acción de Dios actuando soberanamente en todos los tiempos. Es cierto que la santidad se adquiere por la fe heroica, pero la fe no sería posible sin la revelación de Dios que se comunica hoy. Los santos hablaban con Dios íntimamente y no pocos tenían apariciones u otras experiencias místicas. Además la Iglesia no canoniza sin que se de algún milagro atribuido a la persona en el proceso de canonización. La Iglesia no solo cree en milagros sino que depende de ellos para su discernimiento.
Algunos quieren descartar las apariciones actuales apelando a la enseñanza de la Iglesia de que estas no revelan verdades nuevas y que estas apariciones no son necesarias para la fe. ¿Como interpreta esta posición la Iglesia?
La Congregación para la Doctrina de la Fe es la encargada por el Santo Padre de interpretar y proteger la autenticidad de la doctrina. El juicio de las apariciones marianas corresponde a la sección disciplinar de esta congregación. Su prefecto, el Cardenal Ratzinger, fue entrevistado por Vittorio Messori. Sobre las apariciones de Fátima el cardenal dijo 1:
“Desde aquel lugar se lanzó al mundo una severa advertencia que va en contra de la facilonería imperante; una llamada a la seriedad de la vida, de la historia, ante los peligros que se ciernen sobre la humanidad. Es los mismo que Jesús recuerda con harta frecuencia; no tuvo reparo en decir: “Si no os convertís, todos pereceréis” (Lc. 13, 3). La conversión -y Fátima nos lo recuerda sin ambages- es una exigencia constante de la vida cristiana. Deberíamos saberlo por la Escritura entera.”
¿Quiere decir que no habrá publicación, al menos por ahora? (se refiere al “tercer secreto”; la entrevista fue antes de que este se diera a conocer).
“El Santo Padre juzga que no añadiría nada a lo que un cristiano debe saber por la Revelación y, también, por las apariciones marianas aprobadas por la Iglesia, que no hacen sino confirmar la necesidad urgentes de la penitencia, de conversión, de perdón de ayuno.”
El Papa y el Cardenal Ratzinger interpretan el hecho de que las apariciones no digan nada nuevo como un signo importante de autenticidad. Eso que repiten- el Evangelio- es lo que hace falta escuchar y tomar en serio para nuestra salvación. ¡Es esta precisamente la importancia de las apariciones!
El cardenal, en la misma entrevista:
Ninguna aparición es indispensable para la fe; la Revelación ha llegado a su plenitud con Jesucristo: El mismo es la Revelación. Pero no podemos ciertamente impedir que Dios hable a nuestro tiempo a través de personas sencillas y valiéndose de signos extraordinarios que denuncian la insuficiencia de las culturas que nos dominan, contaminadas de racionalismo y de positivismo. Las apariciones que la Iglesia ha aprobado oficialmente -Lourdes, ante todo, y posteriormente Fátima- ocupan un lugar preciso en el desarrollo de la vida de la Iglesia en el último siglo. Muestran, entre otras cosas, que la revelación -aun siendo única, plena y, por consiguiente, insuperable- no es algo muerto: es viva y vital 2
Debemos escucharle
Si comprendemos que Dios nos ama y quiere llevarnos al cielo, si creemos que los milagros ocurren hoy día (como enseña la Iglesia), aceptaremos que atender a los signos de Dios no solo es un derecho sino un deber. Sería reprensible si Dios nos hablara y no pusiéramos atención. Dios continúa enviándonos profetas y sería injusto tildar a priori a alguien de mentiroso o loco por decirnos que recibió un mensaje del cielo. Podríamos estar rechazando un mensajero de Dios.
“¡Ay de vosotros, maestros de la Ley, que os habéis apoderado de la llave de la ciencia; y ni entráis vosotros ni dejáis entrar!…” ( Lc 11,52)
San Pablo sabía muy bien el peligro de los falsos profetas y de los numerosos engaños que el demonio siembra en el campo del misticismo, pero también defiende la obra de Dios:
“cada uno puede tener una revelación” ( 1 Cor. 14,26 )
“Todos pueden profetizar…” (1 Cor. 14, 31)
“si otro recibe una revelación, que aquél que estuviese hablando se calle” ( 1 Cor. 14, 30; Cf. 1 Cor. 14, 26-31)
Prudencia y fe
Claro que debemos ser prudentes para evitar los engaños. Son mas los falsos profetas que los verdaderos. Pero quien rechaza todo mensaje sin discernir no es prudente, mas bien demuestra tener poca fe en que Dios todavía nos hable. El peligro de errores y abusos no deben cerrar nuestro corazón sino hacernos mas prudentes para ejercer discernimiento con humildad, sometidos al juicio de la Iglesia.
“examinadlo todo y quedaos con lo bueno”. (I Tesalonicenses 5,21)
“Por sus frutos los conoceréis” (Mt 7, 16-20)
Examinemos el motivo de nuestro interés en los signos y las apariciones. No solo hay peligro de rechazar los signos de Dios. También debemos saber que no todo interés en lo sobrenatural es bueno. El demonio imita los signos para distraer, engañar y llevar a la perdición.
Aun cuando los signos son de Dios, de nada aprovechan a un corazón que no busca la verdad y la conversión. Muchas personas iban detrás de Jesús solo para ver milagros pero sin buscar la conversión. Pocos, muy pocos estaban de su parte al pie de la cruz. Los signos de nada sirven si no nos convencen de la grandeza de Dios y si no nos comprometemos a serle fiel en las pruebas y sufrimientos, aun cuando no vemos ya ningún signo que nos consuele. Los milagros apuntan al Dios de los milagros. No es necesario que buscamos ya mas señales, pero si aceptamos la que el soberanamente quiera darnos.
Hoy día es igual. Mientras que unos rechazan las apariciones de la Virgen, otros se fascinan con toda clase de manifestaciones y son fácilmente engañados. Es por eso necesario examinar la motivación de nuestro corazón y cuidar que Jesús y María reinen en el. Entonces estaremos abiertos a sus mensajes pero sin dejarnos engañar.
“examinadlo todo y quedaos con lo bueno”. (I Tesalonicenses 5,21)
El magisterio de la Iglesia reconoce el derecho, tanto del clero como de los fieles en general, de interesarse por las manifestaciones sobrenaturales de carácter privado, incluso por aquellas aun no reconocidas oficialmente. Es mas, el interés de los fieles es generalmente un requisito antes que la Iglesia examine un acontecimiento.
Los Papas Pablo VI y Juan Pablo II facilitaron la comunicación de los eventos sobrenaturales.
El Papa Pablo VI derogó los artículos 1399 y 2318 del antiguo derecho canónico. (29 de diciembre, 1966,Acta Apostolicae Sedis (AAS) 58; AAS 56, pág. 1186).
Este decreto permite publicar y difundir, sin imprimátur y sin nihil obstat, textos sobre nuevas revelaciones, apariciones, locuciones, profecías o milagros, sin que ello comprometa a la Santa Iglesia Católica Romana.
Es por eso que en muchos libros aparece el mensaje:
Declaración: Por decreto de la Santa Congregación para la Doctrina de la Fe aprobado por el Papa Paulo VI el 14 de Octubre de 1966, ya no es más necesario el Nihil Obstat ni el Imprimatur para publicaciones que tratan de revelaciones privadas en tanto no contengan nada contrario a la fe y la moral.
S.S. Juan Pablo II ha reconocido la gran importancia de las apariciones y mensajes del cielo, tanto con su testimonio personal como con sus enseñanzas.
Juan Pablo II promulgó el nuevo Código de Derecho Canónico el 25 de enero de 1983, donde dice: “Los fieles tienen el derecho de practicar su forma de vida espiritual, siempre que sea en conformidad con la Doctrina de la Iglesia” (Canon 214); “los fieles tienen el derecho a no ser sancionados con penas canónicas, si no es conforme a la norma legal.” (Canon 221.3)
A los obispos se les pide prudencia y no lanzarse prematuramente a tomar decisiones ni a favor ni en contra.
En sus viajes apostólicos por todo el mundo, el Papa tiene la costumbre de visitar los santuarios marianos. Muchos de estos santuarios se edificaron en torno a una aparición de la Virgen. El Papa ha visitado a Fátima tres veces. En el año jubilar 2000 beatificó allí a los dos pastorcitos videntes. Reconoció que el mensaje que ellos recibieron (tercera parte del secreto de Fátima) se refiere a su persona, reconoció además que la Virgen de Fátima le salvó la vida, y le agradeció a Jacinta, la pequeña vidente, haber respondido a la Virgen, entregándose a la misión de interceder por el Papa. También ha llevado a la Virgen de Fátima a Roma para renovar la consagración del mundo que ella pidió.
El Papa ha sido también el gran promotor de los mensajes de la Divina Misericordia. Canonizó a la vidente Santa Faustina el 30 de abril del año 2000, aunque fue necesario imponerse a una fuerte resistencia dentro de muchos en la Iglesia. Lo mismo ha ocurrido con San Padre Pío, canonizado el 16 de junio del 2002. Es difícil de entender el rechazo y la persecución contra este santo sacerdote tan solo porque en el se manifestaba Dios de manera milagrosa. Pero en estos tiempos de crisis sacerdotal Dios nos lo presenta como ejemplo elevándolo a los altares. Su tumba se ha convertido en uno de los lugares de peregrinación mas populares del mundo. También el Papa canoniza en el 2002 a San Juan Diego, quien vio a la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac, iniciando la gran epopeya de la evangelización de América. La canonización de Juan Diego también sufrió gran oposición y no faltan los que llegan hasta a negar que el santo haya existido (Ver: Juan Diego, historicidad). El Papa, no se ha dejado presionar por las fuertes corrientes que anti-aparicionistas. La Iglesia es sumamente prudente para evitar los engaños y sabe esperar. Pero cuando llega el momento, reconoce la realidad de las apariciones. Con su reconocimiento la Iglesia nos alerta a la importancia y el respeto que debemos a los mensajes del cielo. Si bien no hay obligación de creer, sería temerario no hacerlo, una vez que la Iglesia aprueba.
Con frecuencia la Iglesia nos recuerda mensajes de las apariciones para inspirar nuestra respuesta al Evangelio. El cardenal Castrillón, por ejemplo, ha propuesto (Junio 2002) a todos los sacerdotes del mundo transformar sus vidas a través de la experiencia de la divina misericordia, según el mensaje recibido por Santa Faustina Kowalska.
Entonces, ¿porque tanta resistencia aun entre algunos católicos? Queda de manifiesto que a los hombres nos cuesta permitirle a Dios actuar. Por un lado está el peligro de buscar lo sensacional (cosa que los auténticos santos cuidan de evitar) y por el otro el peligro de los escépticos que se afanan por tener una religión en la que no hay espacio para que Dios se manifieste soberanamente. El pontificado de Juan Pablo II ha sido una corrección para ambos peligros. Nos ha fundamentado sólidamente en la doctrina, pero no teme expresar su confianza en la presencia del Espíritu en la Iglesia, y de Jesús, María y los santos que avivan esa doctrina en la actualidad , manifestándose en apariciones.
¡No tengamos miedo de confiar en las apariciones que la Iglesia reconoce!, ¡Ven Señor Jesús!, ¡Ven Madre Santísima, tus hijos te escuchamos con agradecimiento! ¡Te necesitamos mas que nunca!
1 Vittorio Messori, Informe Sobre la Fe, pag 114-115; BAC, Madrid, 1985.
2 Ibid, pag. 121
Catequesis de S.S. Juan Pablo II sobre Nuestra Señora de las Lágrimas
28 jul
Las Lágrimas de la Virgen testimonian su presencia
1. Hay un lugar en Jerusalén, en la ladera del Monte de los Olivos, donde, según la tradición, Cristo lloró por la ciudad de Jerusalén. En esas lágrimas del Hijo del hombre hay casi un eco lejano de otro llanto al que se refiere la primera lectura tomada del libro de Nehemías. Después del regreso de la esclavitud Babilónica, los Israelitas decidieron reconstruir el templo. Pero antes escucharon las palabras de la sagrada Escritura y del sacerdote Esdras, que bendijo después al pueblo con el libro de la Ley. En ese momento todos rompieron en llanto. En efecto, leemos que el gobernador Nehemías y el sacerdotes Esdras dijeron a los presentes: “Este día está consagrado al Señor, vuestro Dios; no estéis tristes ni lloréis”. “No estéis tristes, la alegría del Señor es vuestra fortaleza” (Ne 8, 9. 10). El llanto de los israelitas era de alegría por haber recuperado el templo y haber reconquistado la libertad.
2. Por el contrario, el llanto de Cristo en el Monte de los Olivos no fue de alegría, En efecto, exclamó: “¡Jerusalén, Jerusalén, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados! ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina reúne a sus pollos bajo las alas, y no habéis querido! Pues bien, se os va a dejar desierta vuestra casa” (Mt 23, 37-38).
En el llanto de Jesús por Jerusalén se manifiesta su amor a la ciudad santa y, al mismo tiempo, el dolor que experimentaba por su futuro no lejano, que prevé: la ciudad será conquistada y el templo destruido; los jóvenes serán sometidos a su mismo suplicio, la muerte en cruz. “Entonces se pondrán a decir a los montes: ‘¡caed sobre nosotros!’ Y a las colinas: ‘¡cubridnos!’ Porque si en el leño verde hacen esto, en el seco ¿qué se hará?” (Lc 23, 30-31).
3. Sabemos que Jesús lloró en otra ocasión, junto a la tumba de Lázaro. “Los judíos entonces decían: ‘Mirad cómo quería’. Pero algunos de ellos dijeron: ‘Éste que abrió los ojos del ciego, ¿no podía haber hecho que éste no muriera?’” (Jn 11, 36-37). Entonces Jesús, manifestando nuevamente una profunda turbación, fue al sepulcro, ordenó quitar la piedra y, elevando la mirada al Padre, gritó con voz fuerte: “¡Lázaro, sal fuera!”(cf. Jn 1, 38-43).
4. El evangelio nos habla también de la conmoción de Jesús, cuando exultó en el Espíritu Santo y dijo: “Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a sabios e inteligentes y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito” (Lc 10, 21). Jesús se alegra por la paternidad divina; se alegra porque puede revelarla y, por último porque pude irradiarla de modo especial para los pequeños. El evangelista Lucas define todo eso como un regocijo en el Espíritu Santo. Regocijo que impulsa a Jesús a revelarse aún más: “Todo me ha sido entregado por mi Padre y nadie conoce quién es el Hijo sino el Padre; y quien es el Padre sino el Hijo, y Aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Lc 10, 22).
5. En el Cenáculo, Jesús predice a los Apóstoles su llanto futuro: “En verdad, en verdad os digo que lloraréis y os lamentaréis, y el mundo se alegrará. Estaréis tristes, pero vuestra tristeza se convertirá en gozo”, Y añade: “La mujer, cuando va a dar a luz, está triste, porque le ha llegado su hora; pero cuando ha dado a luz al niño, ya no se acuerda del aprieto, por el gozo de que ha nacido un hombre en el mundo” (Jn 16, 20-21). Así, Cristo habla de la tristeza y de la alegría de la Iglesia, de su llanto y de su alegría, refiriéndose a la imagen de una mujer que da a luz.
6. Los relatos evangélicos no recuerdan nunca el llanto de la Virgen. No escuchamos su llanto ni en la noche de Belén, cuando le llegó el tiempo de dar a luz al Hijo de Dios, ni tampoco en el Gólgota, cuando estaba al pie de la cruz. Ni siquiera podemos conocer sus lágrimas de alegría, cuando Cristo resucitó.
Aunque la sagrada Escritura no alude a ese hecho, la intuición de la fe habla en favor de él. María, que llora de tristeza o de alegría, es la expresión de la Iglesia, que se alegra en al noche de Navidad, sufre el Viernes santo al pie de la cruz y se alegra nuevamente en el alba de la Resurrección. Se trata de la Esposa del Cordero, que nos ha presentado la segunda lectura, tomada del libro del Apocalipsis (cf. 21, 9).
7. Conocemos algunas lágrimas de María por las apariciones con las que ella de vez en cuando acompaña a la Iglesia en su peregrinación por los caminos del mundo. María llora en La Salette, a mediados del siglo pasado, antes de las apariciones de Lourdes, en un período durante el cual el cristianismo en Francia afronta una creciente hostilidad.
Llora también aquí, en Siracusa, al término de la segunda guerra mundial. Se puede comprender dicho llanto precisamente en el marco de esos hechos trágicos: la inmensa hecatombe causada por el conflicto; el exterminio de los hijos e hijas de Israel; y la amenaza para Europa que proviene del este, constituida por el comunismo declaradamente ateo.
También en ese período llora la imagen de la Virgen de Czestochowa, en Lublín: éste es un hecho poco conocido fuera de Polonia. Por el contrario se difundió ampliamente la noticia del acontecimiento de Siracusa, y fueron numerosos los peregrinos que vinieron aquí. También el cardenal Stefan Wyszynski vino aquí en peregrinación en 1957, después de haber sido excarcelado. Yo mismo, que por aquel entonces era un obispo joven, vine aquí durante el Concilio, y pude celebrar la santa misa el día de la conmemoración de todos los fieles difuntos.
Las lágrimas de la Virgen pertenecen al orden de los signos; testimonian la presencia de la Madre Iglesia en el mundo. Una madre llora cuando ve a sus hijos amenazados por algún mal, espiritual o físico. María llora participando en el llanto de Cristo por Jerusalén, junto al sepulcro de Lázaro y, por último, en el camino de la cruz.
8. Pero conviene recordar también las lágrimas de Pedro, El evangelio de hoy narra la confesión de Pedro en las cercanías de Cesarea de Filipo. Escuchemos las palabras de Cristo: “Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos” (Mt 16, 17). Hay otras palabras muy conocidas del Redentor a Pedro: “En verdad, en verdad te digo: no cantará el gallo antes que tú me hayas negado tres veces” (Jn 13, 38). Y así sucedió. Pero, cuando en la casa del sumo sacerdote, Jesús miró a Pedro en el momento en que cantó el gallo, éste “recordó las palabras del Señor. Y, saliendo fuera, rompió a llorar amargamente” (Lc 22, 61-62). Lágrimas de dolor y de conversión, que confirman la verdad de su confesión. Gracias a ellas, después de la resurrección, pudo decir a Cristo: “Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te amo” (Jn 21, 17).
9. Hoy, aquí en Siracusa, puedo dedicar el santuario de la Virgen de las Lágrimas. Aquí estoy finalmente, por segunda vez, pero ahora vengo como Obispo de Roma, como Sucesor de Pedro, y realizo con alegría este servicio a vuestra comunidad, a la que saludo con afecto.
10. Oigo resonar hoy en mí, en este lugar, las palabras que Cristo dirige a Pedro: “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del reino de los cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos” (Mt 16, 18-19).
Estas palabras de Cristo expresan la suprema autoridad que él posee como Redentor: el poder de perdonar los pecados, que adquirió al precio de su sangre derramada en el Gólgota; el poder de absolver y perdonar.
11. Santuario de la Virgen de las Lágrimas, has nacido para recordar a la Iglesia el llanto de la Madre.
Recuerda también el llanto de Pedro, a quien Cristo confió las llaves del reino de los cielos para el bien de todos los fieles. Que esas llaves sirvan para atar y desatar, para redimir toda miseria humana.
Vengan aquí, entre estas paredes acogedoras, cuantos están oprimidos por la conciencia del pecado y experimenten aquí la riqueza de la misericordia de Dios y de su perdón. Los guíen hasta aquí las lágrimas de la Madre. Son lágrimas de dolor por cuantos rechazan el amor de Dios, por las familias separadas o que tienen dificultades, por la juventud amenazada por la civilización de consumo y a menudo desorientada, por la violencia que provoca aún tanto derramamiento de sangre, y por las incomprensiones y los odios que abren abismos profundos entre los hombres y los pueblos.
Son lágrimas de oración: oración de la Madre que da fuerza a toda oración y se eleva suplicante también por cuantos no rezan, porque están distraídos por un sin fin de otros intereses, o porque están cerrados obstinadamente a la llamada de Dios.
Son lágrimas de esperanza, que ablandan la dureza de los corazones y los abren al encuentro con Cristo redentor, fuente de luz y paz para las personas, las familias y toda la sociedad.
Virgen de las Lágrimas, mira con bondad materna el dolor del mundo. Enjuga las lágrimas de los que sufren, de los abandonados, de los desesperados y de las víctimas de toda violencia.
Alcánzanos a todos lágrimas de arrepentimiento y vida nueva, que abran los corazones al don regenerador del amor de Dios. Alcánzanos a todos lágrimas de alegría, después de haber visto la profunda ternura de tu corazón.
¡Alabado sea Jesucristo!
6 de noviembre de 1994
Juan Pablo II
Antiguo Santuario de Guadalupe
27 jul
| Guadalupe en el sentido estricto es el nombre de una imagen, pero se extendió a la iglesia que la contenía y a la población que se desarrolló a su alrededor. La palabra es español arabizado, pero en México el nombre original puede representar algunos sonidos aztecas. El sitio denominado Guadalupe Hidalgo desde 1822, como el sitio del tratado de paz entre Estados Unidos y México se ubica a cinco kilómetros al noreste de la ciudad de México. Peregrinajes se han realizado a este santuario casi sin interrupciones desde 1531-32. Ya para el último año referido, existía un santuario al pie del cerro del Tepeyac que funcionó por noventa años, y todavía, forma parte de la sacristía parroquial. En 1622 un rico santuario fue eregido; un nuevo santuario, aún más rico, en 1709. Otras estructuras del siglo XVIII conectadas con este era una iglesia parroquial, un convento y una iglesia de monjas Capuchinas, una capilla con campana, y una capilla en el cerro propiamente. |
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En 1750 el santuario recibió el título de colegiado, con servicio canónico y coral establecidos. Siendo agregado a San Juan Laterán en 1754; y finalmente, en 1904 fue creada la primer basílica. El eclesiástico que la preside es llamado abad de la misma. La renovación ejecutada en aquel entonces en un hermoso estilo Bizantino, presenta una impactante ilustración del relato Guadalupano. En la actualidad la imagen es exhibida en la última y moderna Basílica en cuyo diseño se mezclan elementos indígenas y modernos, ubicada en el atrio del complejo de los edificios del santuario de Guadalupe, misma que fue dedicada en 1976 a donde se trasladó la imagen en procesión solemne.
La imagen realmente constituye Guadalupe. Ella forma el santuario: en ocasiones la devoción. Se le toma como la representación de la Inmaculada Concepción, constituida por la figura aislada de la mujer con el sol, luna, y estrellas acompañantes de la gran señal apocalíptica, y como añadido un ángel que la sostiene bajo la luna creciente. Su tradición es, como las nuevas lecciones del breviario declaran, “permanente y constante”. El relato oral y escrito, en nahuátl y español, relata sin embajes. A un neófito, de cincuenta y siete años de edad, llamado Cuautlatoatzin y bautizado como Juan Diego, que apresuraba el paso por el cerro del Tepeyac para recibir instrucción y escuchar la misa en México, el sábado 9 de Diciembre de 1531, la Santísima Virgen se le apareció para encomendarle acudir con el obispo Zumárraga, para construir un templo en el sitio donde ella estaba. Ella estaba en el mismo sitio esa tarde y la tarde del Domingo para recibir la respuesta del obispo. El no creyó a las primeras al mensajero, después de cuestionarlo y mandar vigilarle, finalmente le pidió por una señal de la señora que decía ser la madre del verdadero Dios. El neófito aceptó con entusiasmo pedirle por cualquier signo que deseara, que el obispo impresionado dejó la decisión a la aparición. Juan Diego se ocupó todo el lunes con Juan Bernardino, tío suyo, que al parecer agonizaba de fiebres. Al fallar los remedios disponibles, de madrugada el Martes 12 de Diciembre, el preocupado sobrino corría en dirección del convento de Santiago Tlatelolco por un sacerdote. Para evitar la aparición y verse ocupado con mensajes al obispo, rodeó el sitio donde ahora se ubica la capilla de la campana. Pero la Santísima Virgen cruzó para encontrarse con él y decirle ” Que camino es esté que has tomado hijo?” desarrollándose un diálogo pródigo de ternura. Confirmando a Juan Diego que su tío en ese mismo instante yacía sanado, a quién también se le había aparecido, y haciéndose llamar Santa María de Guadalupe le ordenó fuese de nuevo con el obispo. Sin demora le pidió entusiastamente por la señal. A lo que ella le ordenó subiera a las peñas y recogiera rosas. Él sabía que no era temporada ni lugar de rosas, pero al acudir las encontró. Juntando tantas como pudo en el cuenco de su tilma una capa larga de fibra de maguey usada por los mexicanos regresó con ella. La Santa Madre, reacomodando las rosas, le indicó mantenerlas intactas y ajenas a la vista hasta entregarlas al obispo. Una vez en presencia de Zumárraga, Juan Diego ofreció la señal. Mientras desdoblaba su tilma las rosas cayeron, y se sorprendió de ver al obispo y asistentes arrodillándose frente a él: la figura perfecta de la Virgen Madre, tal como la había descrito, resplandecía en la pobre tilma. Un gran mural decora la antigua basílica conmemorando la escena. La imagen fue venerada, guardada en la capilla del obispo, y poco después conducida en procesión al primer santuario.
El burdamente tejido que porta la imagen es tan delgado y abierto como un costal. Esta formado de una fibra vegetal, muy probablemente maguey. Consiste de dos franjas, de cerca de 1.70 mt de largo y 45 cms. De ancho, unidas entre sí por una débil costura. La costura es visible a lo largo del centro de la figura, torciéndose a un lado en el rostro. Pintores de renombre no comprenden como fue que los colores se aplicaron. Han manifestado que la superficie no solo es inadecuada y sin preparación; maravillándose de la ausencia de aceites, temple, agua , etc. colorantes en la misma figura. Quedando admirados por los tintes florales y la abundancia de oro. Ellos y otros artistas encuentran que las proporciones corresponden perfectamente a una doncella de quince años. La figura y la actitud simulan avance. Hay ligereza y descanso en el atento ángel que la soporta. Los colores principales son oro profundo en los rayos y estrellas, verde azulado en el manto, y rosa en la floreada túnica. Evidencia jurada fue dada en varias comisiones investigadoras corroborando el relato tradicional del milagroso origen e influencia de la imagen. Algunos testamentos conectados con Juan Diego y sus contemporáneos fueron aceptados como evidencia documental. Constancias fueron emitidas de la carta del Obispo Zumárraga a sus hermanos Franciscanos en España relativa a las apariciones. Su sucesor, Montúfar, instituyó una investigación canónica, en 1556, en un sermón en que los pastores y el pueblo fueron regañados por abarrotar el nuevo santuario. En 1568 el renombrado historiador Bernal Díaz, compañero de Cortés, hace referencia incidental a Guadalupe y sus diarios milagros. El virrey laico, Enríquez, aunque no se oponía a la devoción, escribió en 1575 a Felipe II pidiéndole prevenir al tercer arzobispo construir una parroquia y monasterio en el santuario; peregrinaciones inaugurales eran realizadas en su dirección por virreyes y otros magistrados principales. Procesos, nacionales y eclesiásticos, fueron laboriosamente formulados y atestiguados para presentación en Roma, en 1663, 1666, 1723, 1750.
El clero, secular y regular, han sido notablemente fieles en la devoción hacia Nuestra Señora de Guadalupe, los obispos en especial estimulándola, al grado incluso de hacer protesta de fé en el asunto del milagro como obligación ocasional. Los papas Benedicto XIV y Leo XIII fueron dos de sus más fuertes apoyos. El primero decretó que Nuestra Señora de Guadalupe fuera la patrona nacional, e hizo del 12 de Diciembre como día de observancia con una octava, y ordenó una Misa y Oficio especiales; el último aprobó una histórica segunda Nocturna, ordenando que la imagen fuera coronada en su nombre, componiendo una inscripción poética en la misma. Pío X permitió a sacerdotes mexicanos decir Misa de Santa María de Guadalupe en el día doce de cada mes, otorgando indulgencias que pueden ser ganadas en cualquier parte del mundo al rezar frente a una copia de la imagen. Una copia milagrosa en Roma para la cual Pío IX ordenó su propia capilla celebra anualmente los “Prodigia” del 9 de Julio. Siendo visitado por primera vez por un papa en Enero de 1979, por el actual sucesor de Pedro, el polaco Karol Wojtyla bajo su nombre papal de Juan Pablo II, el papa que más a viajado en la historia de la iglesia, y que se ha manifestado como especialmente devoto de la Santísima Virgen María.
Nota del Traductor: El nombre indígena de Cuautlatoatzin, significa en nahuátl el idioma del centro de México a la llegada de Cortés, — -El que habla por o como las águilas- nombre de notable significación. El idioma que se registra ocurrió el diálogo entre el vidente y Nuestra Señora fue el mismo nahuátl, donde el vocablo Guadalupe es la adaptación española de el título con el que se le presenta a Juan Diego, como Coatlecoxupeu, que significa –La que aplasta a la serpiente–.
G. LEE
Transcribed by Mary Ann Grelinger
Traducido del inglés y actualizado por Edmundo Bennett Durell
En agradecimiento por la canonización de Juan Diego-Cuautlatoatzin
Documentos Mestizos de la Virgen de Guadalupe
27 jul
Nican Motecpana
Trátase de un documento, al igual que el Nican Mopohua, escrito en lengua náhuatl. Es obra del fecundo autor e historiador mestizo Fernando de Alva Ixtlilxóchitl, quien lo escribió en 1590, autoría que consta por el testimonio de D. Carlos de Sigüenza y Góngora.
Su nombre procede de las primeras palabras con que comienza su texto: “Aquí se pone en orden…” Es un valioso documento que complementa al Nican Mopohua y proporciona rica información sobre la persona misma de Juan Diego Cuauhtlatoatzin, su esposa María Lucía y el tío de Juan Diego: Juan Bernardino. Asimismo, narra algunos milagros de la Virgen de Guadalupe.
Sintéticamente, el Nican Motecpana narra que, tras las apariciones, Juan Diego se fue a vivir a una casita junto a la ermita, dejando su propia casa y tierras a su tío Juan Bernardino. Refiere, asimismo, que Juan Diego era viudo cuando se le apareció la Señora del Cielo, habiendo muerto dos años antes su esposa María Lucía, con quien había vivido castamente. Relata igualmente la peste que asoló la región en 1544 debido a la cual murió el tío Juan Bernardino, el 15 de mayo, no sin antes haber éste recibido la visita y consuelo de la Virgen de Guadalupe. A la muerte de Juan Bernardino, fue llevado su cuerpo al Tepeyac para ser sepultado dentro del templo de la Señora de Cielo; tenía 86 años.
Tiempo después, en 1548 (el mismo año en que murió Fray Juan de Zumárraga), murió también Juan Diego, tras 16 años de servir a la Virgen. Tenía alrededor de 74 años. Fue sepultado, como su tío, dentro del templo.
De igual modo, el Nican Motecpana menciona “incontables milagros”, describiendo concretamente 14 atribuidos a la intercesión de la Virgen de Guadalupe.
Diversos hechos que narra el Nican Motecpana han podido ser verificados históricamente por fuentes históricas independientes, así como por el testimonio de distintos cronistas. Documentos como los Anales de Puebla y Tlaxcala, los Anales de Catedral, el Añalejo de Bartolache [vid. supra] o el Códice 1548 o “Escalada” [vid. infra], coinciden al situar la muerte de Juan Diego en 1548.
FUENTE: Biblioteca Pública de Nueva York. Col. Lennox. Monumentos Guadalupanos, extraído de Página oficial de la Virgen de Guadalupe.
Testimonio de Fernando de Alva Ixtlilxóchitl respecto de favores a los habitantes de Teotihuacan
Esta noticia se halla referida en el Nican Motecpana, documento del que ya hemos hablado (vid. supra) y en la Historia Eclesiástica Indiana del franciscano Gerónimo de Mendieta. Posteriormente, en 1649, Lasso de la Vega aprovechó la anécdota, englobándola dentro de su libro Inin Huey Tlamahuizoltica. De esta última obra, transcribimos el pasaje en cuestión, en traducción de Feliciano Velázquez:
“Al principio, cuando se apareció la preciosa imagen de nuestra purísima Madre de Guadalupe, los habitantes de aquí, señores y nobles, la invocaban mucho para que los socorriera y defendiera en sus necesidades; y a la hora de su muerte, se entregaban completamente en sus manos. Uno de éstos fue don Francisco Quetzalmamalitzin, señor de Teotihuacan, cuando se destruyó el pueblo y quedó desamparado, porque se opusieron a ser privados de los frailes de San Francisco.
Quería el señor visorrey don Luis de Velasco que los tuvieran a su cargo los frailes de San Agustín; lo que estimaron los vecinos como una gran molestia. Don Francisco, el señor, y sus cortesanos no más andaban escondiéndose, porque en todas partes los buscaban. Al cabo, vino a Atzcapotzalco, y secretamente se llegaba a rogar a la celestial Señora de Guadalupe que inspirase a su querido hijo el visorrey y a los señores de la Audiencia Real, a fin de que fuesen perdonados los vecinos; que pudiesen volver a sus casas y que de nuevo les fuesen dados los frailes de San Francisco. Así sucedió exactamente: se perdonó a los vecinos, al señor y a sus cortesanos; otra vez les dieron frailes de San Francisco, que a su cargo los tuviesen; y todos volvieron a sus casas, sin ser ya por eso molestados. Lo cual sucedió en el año de 1588. También, a la hora de su muerte, se encomendó don Francisco a la Señora del Cielo, nuestra preciosa Madre de Guadalupe, para que diera favor a su alma; y le hizo manda en su presencia, según aparece de los primeros renglones de su testamento que fue hecho a dos de marzo del año de mil y quinientos y sesenta y tres.”
El testamento mencionado es el de Francisco Verdugo Quetzalmamalitzin, ya mencionado arriba.
FUENTE: Página oficial de la Virgen de Guadalupe
Nican Mopohua
27 jul
Éste es el documento histórico en el que se relata las Apariciones de Nuestra Señora de Guadalupe al Beato Juan Diego, indígena azteca, ocurridas del 9 al 12 de diciembre de 1531.
Es un escrito originalmente en lengua náhuatl “lingua franca” en Mesoamérica, y todavía en uso en varias regiones de México. A pesar de que muchos documentos indígenas comienzan con el Nican Mopohua, estas dos palabras iniciales han permanecido por antonomasia para identificar este relato. El título completo es: “Aquí se cuenta se ordena como hace poco milagrosamente se apareció la Perfecta Virgen Santa María, Madre de Dios, nuestra Reina; allá en el Tepeyac, de renombre Guadalupe”.
Este relato es la principal fuente de lo que sabemos sobre el Mensaje de la Santísima Virgen al Beato Juan Diego, a México y al Mundo. La copia más antigua se halla en la Biblioteca Pública de Nueva York Rare Books and Manuscripts Department. The New York Public Library, Astor, Lenox and Tilden Foundation.
El autor del documento fue Don Antonio Valeriano (1520-1605), sabio indígena y aventajado discípulo de Fr. Bernardino de Sahún. Valeriano recibió la historia por el mismo Juan Diego, quien murió en 1548.
En cuanto al argumento del documento: es la narración de la evangelización de una cultura donde la ayuda de Dios y de la Virgen fue evidente. Por medio de un estilo correcto, digno y sólido uno se da cuenta que esta evangelización llegó hasta la más profunda raíz de la cultura pre-hispánica, llevándose a realizar la de dos pueblos irreconciliables.
En la plenitud de los tiempos para América aparece María Santísima portadora de Cristo. Hay una identificación de lo esencial de la Biblia: -Cristo, centro de la Historia- (Juan 3,14-16) con lo esencial del Nican Mopohua (vv.26-27) y con lo esencial del mensaje glífico de la Imagen de Nuestra Señora de Guadalupe: el Niño Sol que lleva en su vientre Santísimo.
Finalmente, entre los protagonistas del relato están:
· La Santísima Virgen que pide un templo para manifestar a su Hijo.
· El Beato Juan Diego, vidente y confidente de la Sma. Virgen.
· El Obispo Fr. Juan de Zumárraga a cuya Autoridad se confía el asunto.
· El Tío del Beato Juan Diego, sanado milagrosamente.
· Los criados del Obispo que siguen al Beato Juan Diego.
· La ciudad entera que reconoce lo sobrenatural de la imagen y entrega su corazón a Nuestra Señora de Guadalupe.
Nican Mopohua (Texto en Español)
Aquí se narra se ordena, cómo hace poco, milagrosamente se apareció la perfecta virgen santa maría madre de dios, nuestra reina, allá en el Tepeyac, de renombre Guadalupe.
Primero se hizo ver de un indito, su nombre JuanDiego; y después se apareció su Preciosa Imagen delante del reciente obispo don fray Juan de Zumárraga. (…)
Diez años después de conquistada la ciudad de México, cuando ya estaban depuestas las flechas, los escudos, cuando por todas partes había paz en los pueblos, así como brotó, ya verdece, ya abre su corola la fe, el conocimiento de Aquél por quien se vive: el verdadero Dios.
En aquella sazón, el año 1531, a los pocos días del mes de diciembre, sucedió que había un indito, un pobre hombre del pueblo.
Su nombre era Juan Diego, según se dice, vecino de Cuauhtitlan, y en las cosas de Dios, n todo pertenecía a Tlatilolco.
Era sábado, muy de madrugada, venía en pos de Dios y de sus mandatos.
Y al llegar cerca del cerrito llamado Tepeyac ya amanecía.
Oyó cantar sobre el cerrito, como el canto de muchos pájaros finos; al cesar sus voces, como que les respondía el cerro, sobremanera suaves, deleitosos, sus cantos sobrepujaban al del coyoltototl y del tzinitzcan y al de otros pájaros finos.
Se detuvo a ver Juan Diego. Se dijo: ¿Por ventura soy digno, soy merecedor de lo que oigo? ¿Quizá nomás lo estoy soñando? ¿Quizá solamente lo veo como entre sueños?
¿Dónde estoy? ¿Dónde me veo? ¿Acaso allá donde dejaron dicho los antiguos nuestros antepasados, nuestros abuelos: en la tierra de las flores, en la tierra del maíz, de nuestra carne, de nuestro sustento; acaso en la tierra celestial?
Hacia allá estaba viendo, arriba del cerrillo, del lado de donde sale el sol, de donde procedía el precioso canto celestial.
Y cuando cesó de pronto el canto, cuando dejó de oírse, entonces oyó que lo llamaban, de arriba del cerrillo, le decían: “JUANITO, JUAN DIEGUITO”.
Luego se atrevió a ir a donde lo llamaban; ninguna turbación pasaba en su corazón ni ninguna cosa lo alteraba, antes bien se sentía alegre y contento por todo extremo; fue a subir al cerrillo para ir a ver de dónde lo llamaban.
Y cuando llegó a la cumbre del cerrillo, cuando lo vio una Doncella que allí estaba de pie, lo llamó para que fuera cerca de Ella.
Y cuando llegó frente a Ella mucho admiró en qué manera sobre toda ponderación aventajaba su perfecta grandeza:
su vestido relucía como el sol, como que reverberaba, y la piedra, el risco en el que estaba de pie, como que lanzaba rayos; el resplandor de Ella como preciosas piedra, como ajorca (todo lo más bello) parecía la tierra como que relumbraba con los resplandores del arco iris en la niebla.
Y los mezquites y nopales y las demás hierbecillas que allí se suelen dar, parecían como esmeraldas. Como turquesa aparecía su follaje. Y su tronco, sus espinas, sus aguates, relucían como el oro.
En su presencia se postró. Escuchó su aliento, su palabra, que era extremadamente glorificadora, sumamente afable, como de quien lo atría y estimaba mucho.
Le dijo:- “ESCUCHA, HIJO MÍO EL MENOR, JUANITO. ¿A DÓNDE TE DIRIGES?”
Y él le contestó:_ “Mi Señora, Reina, Muchachita mía, allá llegaré, a tu casita de México Tlatilolco, a seguir las cosas de Dios que nos dan que nos enseñan quienes son las imágenes de Nuestro Señor: nuestros sacerdotes”
En seguida, con esto dialoga con él, le descubre su preciosa voluntad;
le dice:
“SÁBELO, TEN POR CIERTO, HIJO MÍO EL MÁS PEQUEÑO, QUE YO SOY LA PERFECTA SIEMPRE VIRGEN SANTA MARÍA, MADRE DEL VERDADERÍSIMO DIOS POR QUIEN SE VIVE, EL CREADOR DE LAS PERSONAS, EL DUEÑO DE LA CERCANÍA Y DE LA INMEDIACIÓN, EL DUEÑO DEL CIELO, EL DUEÑO DE LA TIERRA, MUCHO DESEO QUE AQUÍ ME LEVANTEN MI CASITA SAGRADA.
EN DONDE LO MOSTRARÉ, LO ENSALZARÉ AL PONERLO DE MANIFIESTO:
LO DARÉ A LAS GENTES EN TODO MI AMOR PERSONAL, EN MI MIRADA COMPASIVA, EN MI AUXILIO, EN MI SALVACIÓN:
PORQUE YO EN VERDAD SOY VUESTRA MADRE COMPASIVA,
TUYA Y DE TODOS LOS HOMBRES QUE EN ESTA TIERRA ESTÁIS EN UNO,
Y DE LAS DEMÁS VARIADAS ESTIRPES DE HOMBRES, MIS AMADORES, LOS QUE A MÍ CLAMEN, LOS QUE ME BUSQUEN, LOS QUE CONFÍEN EN MÍ,
PORQUE ALLÍ LES ESCUCHARÉ SU LLANTO, SU TRISTEZA, PARA REMEDIAR PARA CURAR TODAS SUS DIFERENTES PENAS, SUS MISERIAS, SUS DOLORES.
Y PARA REALIZAR LO QUE PRETENDE MI COMPASIVA MIRADA MISERICORDIOSA, ANDA AL PALACIO DEL OBISPO DE MEXICO, Y LE DIRÁS QUE CÓMO YO TE ENVÍO, PARA QUE LE DESCUBRAS CÓMO MUCHO DESEO QUE AQUÍ ME PROVÉA DE UNA CASA, ME ERIJA EN EL LLANO MI TEMPLO; TODO LE CONTARÁS, CUANTO HAS VISTO Y ADMIRADO, Y LO QUE HAS OÍDO.
Y TEN POR SEGURO QUE MUCHO LO AGRADECERÉ Y LO PAGARÉ,
QUE POR ELLO TE ENRIQUECERÉ, TE GLORIFICARÉ;
Y MUCHO DE ALLÍ MERECERÁS CON QUE YO RETRIBUYA TU CANSANCIO, TU SERVICIO CON QUE VAS A SOLICITAR EL ASUNTO AL QUE TE ENVÍO.
YA HAS OÍDO, HIJO MÍO EL MENOR, MI ALIENTO MI PALABRA; ANDA, HAZ LO QUE ESTÉ DE TU PARTE”.
E inmediatamente en su presencia se postró; le dijo:_ “Señora mía, Niña, ya voy a realizar tu venerable aliento, tu venerable palabra; por ahora de Ti me aparto, yo, tu pobre indito”.
Luego vino a bajar para poner en obra su encomienda: vino a encontrar la calzada, viene derecho a México.
Cuando vino a llegar al interior de la ciudad, luego fue derecho al palacio del obispo, que muy recientemente había llegado, gobernante sacerdote; su nombre era D. Fray Juan de Zumárraga, sacerdote de San Francisco.
Y en cuanto llegó luego hace el intento de verlo, les ruega a sus servidores, a sus ayudantes, que vayan a decírselo;
después de pasado largo rato vinieron a llamarlo, cuando mandó el señor obispo que entrara.
Y en cuanto entró, luego ante él se arrodilló, se postró, luego ya le descubre, le cuenta el precioso aliento, la preciosa palabra de la Reina del Cielo, su mensaje, y también le dice todo lo que admiró lo que vio, lo que oyó.
Y habiendo escuchado toda su narración, su mensaje, como que no mucho lo tuvo por cierto,
le respondió, le dijo: “Hijo mío, otra vez vendrás, aun con calma te oiré, bien aun desde el principio miraré, consideraré la razón por la que has venido, tu voluntad, tu deseo”.
Salió; venía triste porque no se realizó de inmediato su encargo.
Luego se volvió, al terminar el día , luego de allá se vino derecho a la cumbre del cerrillo,
y tuvo la dicha de encontrar a la Reina del Cielo: allí cabalmente donde la primera vez se le apareció, lo estaba esperando.
Y en cuanto la vio, ante Ella se postró, se arrojó por tierra, le dijo:
“Patroncita, Señora, Reina, Hija mía la más pequeña, mi Muchachita, ya fui a donde me mandaste a cumplir tu amable aliento, tu amable palabra; aunque difícilmente entré a donde es el lugar del gobernante sacerdote, lo vi, ante él expuse tu aliento, tu palabra, como me lo mandaste.
Me recibió amablemente y lo escuchó perfectamente, pero, por lo que me respondió, como que no lo entendió, no lo tiene por cierto.
Me dijo: “Otra vez vendrás; aun con calma te escucharé, bien aun desde el principio veré por lo que has venido, tu deseo, tu voluntad”.
Bien en ello miré, según me respondió, que piensa que tu casa que quieres que te hagan aquí, tal vez yo nada más lo invento, o que tal vez no es de tus labios;
mucho te suplico, Señora mía; Reina, Muchachita mía, que a alguno de los nobles, estimados, que sea conocido, respetado, honrado, le encargues que conduzca, que lleve tu amable aliento, tu amable palabra para que le crean.
Porque en verdad yo soy un hombre del campo, soy mecapal, soy parihuela, soy cola, soy ala; yo mismo necesito ser conducido, llevado a cuestas, no es lugar de mi andar ni de mí detenerme allá a donde me envías, Virgencita mía, Hija mía menor, Señora, Niña;
por favor dispénsame: afligiré con pena tu rostro, tu corazón; iré a caer en tu enojo, en tu disgusto, Señora Dueña mía”.
Le respondió la perfecta Virgen, digna de honra y veneración:
“ESCUCHA, EL MÁS PEQUEÑO DE MIS HIJOS, TEN POR CIERTO QUE NO SON ESCASOS MIS SERVIDORES, MIS MENSAJEROS, A QUIENES ENCARGUÉ QUE LLEVEN MI ALIENTO MI PALABRA, PARA QUE EFECTÚEN MI VOLUNTAD;
PERO ES MUY NECESARIO QUE TÚ, PERSONALMENTE, VAYAS, RUEGUES, QUE POR TU INTERCESIÓN SE REALICE, SE LLEVE A EFECTO MI QUERER, MI VOLUNTAD.
Y, MUCHO TE RUEGO, HIJO MÍO EL MENOR, Y CON RIGOR TE MANDO, QUE OTRA VEZ VAYAS MAÑANA A VER AL OBISPO.
Y DE MI PARTE HAZLE SABER, HAZLE OÍR MI QUERER, MI VOLUNTAD, PARA QUE REALICE, HAGA MI TEMPLO QUE LE PIDO.
Y BIEN, DE NUEVO DILE DE QUÉ MODO YO, PERSONALMENTE, LA SIEMPRE VIRGEN SANTA MARÍA, YO, QUE SOY LA MADRE DE DIOS, TE MANDO”.
Juan Diego, por su parte, le respondió, le dijo:_ “Señora mía, Reina, Muchachita mía, que no angustie yo con pena tu rostro, tu corazón; con todo gusto iré a poner por obra tu aliento, tu palabra; de ninguna manera lo dejaré de hacer, ni estimo por molesto el camino.
Iré a poner en obra tu voluntad, pero tal vez no seré oído, y si fuere oído quizás no seré creído.
Mañana en la tarde, cuando se meta el sol, vendré a devolver a tu palabra, a tu aliento, lo que me responda el gobernante sacerdote.
Ya me despido de Tí respetuosamente, Hija mía la más pequeña, Jovencita, Señora, Niña mía, descansa otro poquito.
Y luego se fue él a su casa a descansar..
Al día siguiente, domingo, bien todavía en la nochecilla, todo aún estaba oscuro, de allá salió, de su casa, se vino derecho a Tlatilolco, vino a saber lo que pertenece a Dios y a ser contado en lista; luego para ver al señor obispo.
Y a eso de las diez fue cuando ya estuvo preparado: se había oído misa y se había nombrado lista y se había dispersado la multitud.
Y Juan Diego luego fue al palacio del señor obispo.
Y en cuanto llegó hizo toda la lucha por verlo, y con mucho trabajo otra vez lo vió;
a sus pies se hincó, lloró, se puso triste al hablarle, al descubrirle la palabra, el aliento de la Reina del Cielo,
que ojalá fuera creída la embajada, la voluntad de la Perfecta Virgen, de hacerle, de erigirle su casita sagrada, en donde había dicho, en donde la quería
Y el gobernante obispo muchísimas cosas le preguntó, le investigó, para poder cerciorarse, dónde la había visto, cómo era Ella; todo absolutamente se lo contó al señor obispo.
Y aunque todo absolutamente se lo declaró, y en cada cosa vió, admiró que aparecía con toda claridad que Ella era la Perfecta Virgen, la Amable, Maravillosa Madre de Nuestro Salvador Nuestro Señor Jesucristo,
sin embargo, no luego se realizó.
Dijo que no sólo por su palabra, su petición se haría, se realizaría lo que él pedía,
que era muy necesaria alguna otra señal para poder ser creído cómo a él lo enviaba la Reina del Cielo en persona.
Tan pronto como lo oyó Juan Diego, le dijo al obispo:
“Señor gobernante, considera cuál será la señal que pides, porque luego iré a pedírsela a la Reina del Cielo que me envió”.
Y habiendo visto el obispo que ratificaba, que en nada vacilaba ni dudaba, luego lo despacha.
Y en cuanto se viene, luego le manda a algunos de los de su casa en los que tenía absoluta confianza, que lo vinieran siguiendo, que bien lo observaran a dónde iba, a aquién veía, con quién hablaba.
Y así se hizo. Y Juan Diego luego se vino derecho. Siguió la calzada.
Y los que lo seguían, donde sale la barranca cerca del Tepeyac, en el puente de madera lo vinieron a perder. Y aunque por todas partes buscaron, ya por ninguna lo vieron.
Y así se volvieron. No sólo porque con ello se fastidiaron grandemente, sino también porque les impidió su intento, los hizo enojar.
Así le fueron a contar al señor obispo, le metieron en la cabeza que no le creyera, le dijeron cómo nomás le contaba mentiras, que nada más inventaba lo que venía a decirle, o que sólo soñaba o imaginaba lo que le decía, lo que le pedía.
Y bien así lo determinaron que si otra vez venía, regresaba, allí lo agarrarían, y fuertemente lo castigarían, para que ya no volviera a decir mentiras ni a alborotar a la gente.
Entre tanto, Juan Diego estaba con la Santísima Virgen, diciéndole la respuesta que traía del señor obispo;
la que, oída por la Señora, le dijo:
“BIEN ESTÁ, HIJITO MÍO, VOLVERÁS AQUÌ MAÑANA PARA QUE LLEVES AL OBISPO LA SEÑAL QUE TE HA PEDIDO;
CON ESO TE CREERÁ Y ACERCA DE ESTO YA NO DUDARÁ NI DE TI SOSPECHARÁ;
Y SÁBETE, HIJITO MÍO, QUE YO TE PAGARÉ TU CUIDADO Y EL TRABAJO Y CANSANCIO QUE POR MI HAS EMPRENDIDO;
EA, VETE AHORA; QUE MAÑANA AQUÍ TE AGUARDO”.
Y al día siguiente, lunes, cuando debía llevar Juan Diego alguna señal para ser creído, ya no volvió.
Porque cuando fué a llegar a su casa, a un su tío, de nombre Juan Bernardino, se le había asentado la enfermedad, estaba muy grave.
Aun fué a llamarle al médico, aún hizo por él, pero ya no era tiempo, ya estaba muy grave.
Y cuando anocheció, le rogó su tío que cuando aún fuere de madrugada, cuando aún estuviere oscuro, saliera hacia acá, viniera a llamar a Tlatilolco algún sacerdote para que fuera a confesarlo, para que fuera a prepararlo,
porque estaba seguro de que ya era el tiempo, ya el lugar de morir, porque ya no se levantaría, ya no se curaría.
Y el martes, siendo todavía mucho muy de noche, de allá vino a salir, de su casa, Juan Diego, a llamar el sacerdote a Tlatilolco,
y cuando ya acertó a llegar al lado del cerrito terminación de la sierra, al pie, donde sale el camino, de la parte en que el sol se mete, en donde antes él saliera, dijo:
“Si me voy derecho por el camino, no vaya a ser que me vea esta Señora y seguro, como antes, me detendrá para que le lleve la señal al gobernante eclesiástico como me lo mandó;
que primero nos deje nuestra tribulación; que antes yo llame de prisa al sacerdote religioso, mi tío no hace más que aguardarlo”.
En seguida le dio la vuelta al cerro, subió por enmedio y de ahí atravesando, hacia la parte oriental fue a salir, para rápido ir a llegar a México, para que no lo detuviera la Reina del Cielo.
Piensa que por donde dio la vuelta no lo podrá ver la que perfectamente a todas partes está mirando.
La vio cómo vino a bajar de sobre el cerro, y que de allí lo había estado mirando, de donde antes lo veía.
Le vino a salir al encuentro a un lado del cerro, le vino a atajar los paso; le dijo:
“¿QUÉ PASA, EL MÁS PEQUEÑO DE MIS HIJOS? ¿A DÓNDE VAS, A DÓNDE TE DIRIGES?”:
Y él, ¿tal vez un poco se apenó, o quizá se avergonzó? ¿o tal vez de ello se espantó, se puso temeroso?
En su presencia se postró, la saludó, le dijo:
“Mi Jovencita, Hija mía la más pequeña, Niña mía, ojalá que estés contenta; ¿cómo amaneciste? ¿Acaso sientes bien tu amado cuerpecito, Señora mía, Niña mía?
Con pena angustiaré tu rostro, tu corazón: te hago saber, Muchachita mía, que está muy grave un servidor tuyo, tío mío.
Una gran enfermedad se le ha asentado, seguro que pronto va a morir de ella.
Y ahora iré de prisa a tu casita de México, a llamar a alguno de los amados de Nuestro Señor, de nuestros sacerdotes, para que vaya a confesarlo y a prepararlo,
porque en realidad para ello nacimos, los que vinimos a esperar el trabajo de nuestra muerte.
Más, si voy a llevarlo a efecto, luego aquí otra vez volveré para ir a llevar tu aliento, tu palabra, Señora, Jovencita mía.
Te ruego me perdones, ténme todavía un poco de paciencia, porque con ello no te engaño, Hija mía la menor, Niña mía, mañana sin falta vendré a toda prisa”.
En cuanto oyó las razones de Juan Diego, le respondió la Piadosa Perfecta Virgen:
“ESCUCHA, PÓNLO EN TU CORAZÓN, HIJO MÍO EL MENOR, QUE NO ES NADA LO QUE TE ESPANTÓ, LO QUE TE AFLIGIÓ, QUE NO SE PERTURBE TU ROSTRO, TU CORAZÓN; NO TEMAS ESTA ENFERMEDAD NI NINGUNA OTRA ENFERMEDAD, NI COSA PUNZANTE, AFLICTIVA.
¿NO ESTOY AQUI, YO, QUE SOY TU MADRE? ¿NO ESTÁS BAJO MI SOMBRA Y RESGUARDO? ¿NO SOY, YO LA FUENTE DE TU ALEGRÍA? ¿NO ESTÁS EN EL HUECO DE MI MANTO, EN EL CRUCE DE MIS BRAZOS? ¿TIENES NECESIDAD DE ALGUNA OTRA COSA?.
QUE NINGUNA OTRA COSA TE AFLIJA, TE PERTURBE; QUE NOTE APRIETE CON PENA LA ENFERMEDAD DE TU TÍO, PORQUE DE ELLA NO MORIRÁ POR AHORA. TEN POR CIERTO QUE YA ESTÁ BUENO”
(Y luego en aquel mismo momento sanó su tío, como después se supo):
Y Juan Diego, cuando oyó la amable palabra, el amable aliento de la Reina del Cielo, muchísimo con ello se consoló, bien con ello se apaciguó su corazón,
y le suplicó que inmediatamente lo mandara a ver al gobernador obispo, a llevarle algo de señal, de comprobación, para que creyera
la Reina Celestial luego le mandó que subiera a la cumbra del cerrillo, en donde antes la veía;
Le dijo: “SUBE, HIJO MÍO EL MENOR, A LA CUMBRE DEL CERRILLO, A DONDE ME VISTE Y TE DI ÓRDENES
ALLÍ VERÁS QUE HAY VARIADAS FLORES: CÓRTALAS, REÚNELAS, PONLAS TODAS JUNTAS; LUEGO, BAJA AQUÍ; TRÁELAS AQUÍ, A MI PRESENCIA.
Y Juan Diego luego subió al cerrillo,
y cuando llegó a la cumbre, mucho admiró cuantas había florecidas, abiertas sus corolas, flores las más variadas, bellas y hermosas, cuando todavía no era su tiempo:
porque de veras que en aquella sazón arreciaba el hielo;
estaban difundiendo un olor suavísimo; como perlas preciosas, como llenas de rocío nocturno.
Luego comenzó a cortarlas,, todas las juntó, las puso en el hueco de su tilma.
Por cierto que en la cumbre del cerrito no era lugar en que se dieran ningunas flores, sólo abundan los riscos, abrojos, espinas; nopales, mezquites,
y si acaso algunas hierbecillas se solían dar, entonces era el mes de diciembre, en que todo lo come, lo destruye el hielo.
Y en seguida vino a bajar, vino a traerla a la Niña Celestial las diferentes flores que había ido a cortar,
y cuando las vio, con sus venerables manos las tomó;
luego otra vez se las vino a poner todas juntas en el hueco de su ayate, le dijo:
“MI HIJITO MENOR, ESTAS DIVERSAS FLORES SON LA PRUEBA, LA SEÑAL QUE LLEVARÁS AL OBISPO;
DE MI PARTE LE DIRÁS QUE VEA EN ELLAS MI DESEO, Y QUE POR ELLO REALICE MI QUERER, MI VOLUNTAD.
Y TÚ…, TÚ QUE ERES MI MENSAJERO…., EN TI ABSOLUTAMENTE SE DEPOSITA LA CONFIANZA;
Y MUCHO TE MANDO, CON RIGOR QUE NADA MÁS A SOLAS EN LA PRESENCIA DEL OBISPO EXTIENDAS TU AYATE, Y LE ENSEÑES LO QUE LLEVAS.
Y LE CONTARÁS TODO PUNTUALMENTE LE DIRÁS QUE TE MANDÉ QUE SUBIERAS A LA CUMBRE DEL CERRITO A CORTAR FLORES, Y CADA COSA QUE VISTE Y ADMIRASTE,
PARA QUE PUEDAS CONVENCER AL GOBERNANTE SACERDOTE, PARA QUE LUEGO PONGA LO QUE ESTÁ DE SU PARTE PARA QUE SE HAGA, SE LEVANTE MI TEMPLO QUE LE HE PEDIDO”.
Y en cuanto le dio su mandato la Celestial Reina, vino a tomar la calzada, viene derecho a México, ya viene contento.
Ya así viene sosegado su corazón, porque vendrá a salir bien, lo llevará perfectamente.
Mucho viene cuidando lo que está en el hueco de su vestidura, no vaya a ser que algo tire;
viene disfrutando del aroma de las diversas preciosas flores.
Cuando vino a llegar al palacio del obispo, lo fueron a encontrar el portero y los demás servidores del sacerdote gobernante,
y les suplicó que le dijeran cómo deseaba verlo, pero ninguno quiso, fingían que no le entendían, o tal vez porque aún estaba muy oscuro,
o tal vez porque ya lo conocían que nomás los molestaba, los importunaba,
y ya les habían contado sus compañeros, los que lo fueron a perder de vista cuando lo fueron siguiendo
Durante muchísimo rato estuvo esperando la razón.
Y cuando vieron que por muchísimo rato estuvo allí, de pie, cabizbajo, sin hacer nada, por si era llamado, y como que algo traía, lo llevaba en el hueco de su tilma; luego pues, se le acercaron para ver qué traía y desengañarse.
Y cuando vio Juan Diego que de ningún modo podía ocultarles lo que llevaba y que por eso lo molestarían, lo empujarían o tal vez lo aporrearían, un poquito les vino a mostrar que eran flores.
Y cuando vieron que todas eran finas, variadas flores y que no era tiempo entonces de que se dieran, las admiraron muy mucho, lo frescas que estaban, lo abiertas que tenían sus corolas, lo bien que olían, lo bien que parecían
Y quisieron coger y sacar unas cuantas;
tres veces sucedió que se atrevieron a cogerlas, pero de ningún modo pudieron hacerlo,
porque cuando hacían el intento ya no podían ver las flores, sino que, a modo de pintadas, o bordadas, o cosidas en la tilma las veían.
Inmediatamante fueron a decirle al gobernante obispo lo que habían visto,
cómo deseaba verlo el indito que otras veces había venido, y que ya hacía muchísimo rato que estaba allí aguardando el permiso, porque quería verlo.
Y el gobernante obispo, en cuando lo oyó, dió en la cuenta de que aquello era la prueba para convencerlo, para poner en obra lo que solicitaba el hombrecito.
Enseguida dio orden de que pasara a verlo.
Y habiendo entrado, en su presencia se postró, como ya antes lo había hecho.
Y de nuevo le contó lo que había visto, admirado, y su mensaje.
Le dijo:_”Señor mío, gobernante, ya hice, ya llevé a cabo según me mandaste;
así fui a decirle a la Señora mi Ama, la Niña Celestial, Santa María, la Amada Madre de Dios, que pedías una prueba para poder creerme, para que le hicieras su casita sagrada, en donde te la pedía que la levantaras;
y también le dije que te había dado mi palabra de venir a traerte alguna señal, alguna prueba de su voluntad, como me lo encargaste.
Y escuchó bien tu aliento, tu palabra, y recibió con agrado tu petición de la señal, de la prueba, para que se haga, se verifique su amada voluntad.
Y ahora, cuando era todavía de noche, me mandó para que otra vez viniera a verte;
y le pedí la prueba para ser creído, según había dicho que me la daría, e inmediatamente lo cumplió.
Y me mandó a la cumbre del cerrito en donde antes yo la había visto, para que allí cortara diversas rosas de Castilla.
Y cuando las fui a cortar, se las fui allevar allá abajo;
y con sus santas manos las tomó,
de nuevo en el hueco de mi ayate las vino a colocar,
para que te las viniera a traer, para que a ti personalmente te las diera.
Aunque bien sabía yo que no es lugar donde se den flores la cumbre del cerrito, porque sólo hay abundancia de riscos, abrojos, huizaches, nopales, mezquites, no por ello dudé, no por ello vacilé.
Cuando fui a llegar a la cumbre del cerrito miré que ya era el paraíso.
Allí estaban ya perfectas todas las diversas flores preciosas, de lo más fino que hay, llenas de rocío, esplendorosas, de modo que luego las fui a cortar;
y me dijo que de su parte te las diera, y que ya así yo probaría, que vieras la señal que le pedías para realizar su amada voluntad,
y para que aparezca que es verdad mi palabra, mi mensaje,,
Aquí las tienes, hazme favor de recibirlas.”
Y luego extendió su blanca tilma , en cuyo hueco había colocado las flores.
Y así como cayeron al suelo todas las variadas flores preciosas,
luego allí se convirtió en señal, se apareció de repente la Amada Imagen de la Perfecta Virgen Santa María, Madre de Dios, en la forma y figura en que ahora está,
en donde ahora es conservada en su amada casita, en su sagrada casita en el Tepeyac, que se llama Guadalupe.
Y en cuanto la vio el obispo gobernante y todos los que allí estaban, se arrodillaron, mucho la admiraron,
se pusieron de pie para verla, se entristecieron, se afligieron, suspenso el corazón, el pensamiento…..
Y el obispo gobernante con llanto, con tristeza, le rogó, le pidió perdón por no luego haber realizado su voluntad, su venerable aliento, su venerable palabra,
y cuando se puso de pie, desató del cuello de donde estaba atada, la vestidura, la tilma de Juan Diego en la que se apareció, en donde se convirtió en señal la Reina Celestial,
Y luego la llevó; allá la fue a colocar a su oratorio.
Y todavía allí pasó un día Juan Diego en la casa del obispo, aún lo detuvo.
Y al día siguiente le dijo:_”Anda, vamos a que muestres dónde es la voluntad de la Reina del Cielo que le erijan su templo.
De inmediato se convidó gente para hacerlo, levantarlo,
Y Juan Diego, en cuanto mostró en dónde había mandado la Señora del Cielo que se erigiera su casita sagrada, luego pidió permiso:
quería ir a su casa para ir a ver a su tío Juan Bernardino, que estaba muy grave cuando lo dejó para ir a llamar a un sacerdote a Tlatilolco para que lo confesara y lo dispusiera, de quien le había dicho la Reina del Cielo que ya había sanado.
Pero no lo dejaron ir solo, sino que lo acompañaron a su casa.
Y al llegar vieron a su tío que ya estaba sano, absolutamente nada le dolía.
Y él, por su parte, mucho admiró la forma en que su sobrino era acompañado y muy honrado;
le preguntó a su sobrino por qué así sucedía, el que mucho le honraran;
Y él le dijo cómo cuando lo dejó para ir a llamarle un sacerdote para que lo confesara, lo dispusiera, allá en el Tepeyac se le apareció la Señora del Cielo;
y lo mandó a México ver al gobernante obispo, para que allí le hicera una casa en el Tepeyac.
Y le dijo que no se afligiera, que ya su tío estaba contento, y con ello mucho se consoló.
Le dijo su tío que era cierto, que en aquel preciso momento lo sanó,
y la vió exactamente en la misma forma en que se le había aparecido a su sobrino,
le dijo cómo a él también lo había enviado a México a ver al obispo;
y que también, cuando fuera a verlo, que todo absolutamente le descubriera, le platicara lo que había visto
y la manera maravillosa en que lo había sanado,
y que bien así la llamaría bien así se nombraría; LA PERFECTA VIRGEN SANTA MARIA DE GUADALUPE, su Amada Imagen.
Y luego trajeron a Juan Bernardino a la presencia del gobernante obispo, lo trajeron a hablar con él a dar testimonio,
y junto con su sobrino Juan Diego, los hospedó en su casa el obispo unos cuantos días,
en tanto que se levantó la casita sagrada de la Niña Reina allá en el Tepeyac,; donde se hizo ver de Juan Diego.
Y el señor obispo trasladó a la Iglesia Mayor la amada Imagen de la Amada Niña Celestial.
La vino a sacar de su palacio, de su oratorio en donde estaba, para que todos la vieran la admiraran, su amada Imagen.
Y absolutamente toda esta ciudad, sin faltar nadie, se estremeció cuando vino a ver a admirar su preciosa Imagen.
Venían a reconocer su carácter divino.
Venían a presentarle sus plegarias.
Muchos admiraron en qué milagrosa manera se había aparecido,
puesto que absolutamente ningún hombre de la tierra pintó su amada Imagen














