Fiesta central: 21 de noviembre

Hacia el año 1585 existía cerca de Quito una tribu de indios, llamados Oyacachis. Convertidos a la fe desearon poseer una imagen de la Santísima Virgen. Los indios de Lumbicí mandaron hacer una estatua al escultor quien al final se las vendió a los indios Oyacachis. La llevaron al pueblo y la vistieron con una sencilla túnica tejida. Buscando un sitio apropiado donde colocarla, toparon con un nicho cavado en una dura roca y allí la colocaron. En aquel improvisado altar, comenzaron a venerarla los indios y -según cuentan- la Virgen agradecida por sus obsequios, empezó a derramar sobre ellos sus gracias. La fama de la Virgen de Oyacachi se extendió por la comarca y entonces pensaron los indios trasladarla y edificarle una Iglesia. En Oyacachi permaneció la milagrosa imagen alrededor de 15 años, pero a fines del siglo XVI, se trasladó al pueblo de Quinche donde se le erigió un templo. La imagen es de madera, de unos 62 centímetros de altura y se halla cuidadosamente tallada y adornada.

La imagen fue coronada canónicamente en 1943 y su fiesta se celebra el 21 de noviembre