EL MENSAJE:

La Virgen permaneció fuerte, silenciosa y casi no habló. El mensaje es sobrio y sereno. La Virgen anima y reconforta con la sonrisa.

Virgen de los Pobres:

En esta aparición la Virgen María se identifica como La Virgen de los Pobres. Se coloca entre los pobres y siendo Reina de Cielos y tierra, es pobre porque ha ha vivido siempre dependiendo de Dios.. Ella era una de esas personas que la Biblia llama “Pobres de Yahveh”, es decir pobres de todo pero ricos de Dios.

¡Cuántos pobres infelices había en el mundo en ese invierno de 1933! Había la pobreza que muy obvia causada por la devastación de la Gran Guerra Mundial, seguida muy de cerca por la Depresión Mundial.  Muchos quedaron en la completa indigencia. También la pobreza de no tener el don de la Fe. Cuando este querido pueblo renunció a Jesús y a la Iglesia, renunciaron a su propia dignidad como hijos de Dios y a los muy hermosos regalos que Dios había derramado sobre ellos. Ellos pusieron su confianza en un sistema, en una forma de gobierno, en personas. Las personas siempre lo desilusionaran a uno, aun las mejores. 


El llamado al compromiso:

Para ser entendida, la Virgen usa el dialecto local y palabras sencillas. Esta es una invitación a actuar y a comprometerse por Cristo en la vida diaria, en los sencillo. Marietta estuvo decidida a hacer lo que ella le decía: “si ella me hubiera dicho de meterla en el fuego, yo lo hubiera hecho”. Ella fue obediente aunque no entendía los designios de la Virgen. Ella posa sus manos en el agua y las abrió aunque su rosario se deslizó y cayó en el fondo de la fuente. El gesto de las manos dentro del agua es significativo: no podemos conformarnos con saber las cosas de Jesús ni admitir que Jesús esta vivo entre nosotros; Es necesario reencontramos personalmente en un contacto concreto donde El nos espera: en su Palabra y en los Sacramentos.


Llamado a la Fe:

Antes las dudas del sacerdote, María sonrió, pero no contesto por un largo tiempo. ¿No estaría triste nuestra madre porque siempre le pedimos señales aunque ya nos ha dado señales suficientes?. ¿Que mas señal que las repentinas conversiones?- Sus ojos nunca se apartaron de la niña. Su sonrisa nunca desapareció de su rostro, pero sus ojos se pusieron muy serios. Finalmente, ella le dijo a Mariette:  “Crean en Mí; Yo Creeré en Ustedes.” 

El párroco, Padre Jamin, quedó incrédulo cuando Mariette repitió el mensaje de Nuestra Señora.
-“Pero eso es imposible.” dijo él. “Ella dijo, “Crean en mí”, pero porque habría dicho ella “Yo creeré en ustedes”.

La Virgen nos ha visitado muchísimas veces, comenzando en Zaragoza, cuando abrió las puertas para la evangelización de España. Ella ha manifestado portentosamente el poder de su Hijo, sanando y suscitando conversiones. Pero nuestros corazones son muy duros para aceptar, aun cuando la razón demuestra la realidad de su milagrosa intervención.  El milagro de la Virgen de Guadalupe, que la ciencia ha podido certificar como milagro que continúa, los milagros de curaciones en Lourdes, abalados por rigurosos exámenes médicos,  el milagro del sol en Fátima….  ¡Tantos milagros!. ¿Como es posible que aun la gran mayoría de los católicos se mantienen indiferentes?.  El mundo nos mantiene ciegos y ocupados en las cosas temporales sin entender la trascendencia de la vida.   

Así que en 1933, escasamente 15 años después del Milagro del Sol, la Virgen regresa por sus hijos incrédulos y nos dice  “Crean en Mí; Yo Creeré en Ustedes.”   ¿Qué significan estas palabras? La Virgen tiene como su principal deseo que nosotros creamos en su Hijo quien nos revela toda la verdad. Pero para podernos instruir ella sabe que es necesario que abramos el corazón a confiar en ella: la confianza que se le debe a la madre de la familia que ha sido siempre amorosa y fiel. 

La Virgen nos pide correspondencia de fe y confianza. ¿Cómo podrá la madre creer en nosotros si no somos capaces de reconocerla cuando ella se hace presente con tantas evidencias?. ¿Cómo puede la Virgen creer en nosotros si nuestro corazón está tan endurecido que continuamos en nuestros pecados y nuestra indiferencia? Ella jamás deja de amarnos, pero no puede creer en el comportamiento de los que se obstinan en rechazarla.

El 15 de febrero de 1933, María sabía los nubarrones de guerra y odios que se avecinaban sobre sus hijos y que las fuerzas satánicas habían sido desatadas en Alemania, a menos de 100 millas de Banneux. En los próximos años tomarían a Bélgica y a casi toda Europa. Ella quería prevenir el desastre. Cuando eso ya no era posible por tanto pecado y rebelión, quería fortalecer a los pocos fieles suyos para que se mantuvieran firmes en la tribulación. Por eso dice: “CREAN EN MI; YO CREERÉ EN USTEDES”. Es una madre angustiada por sus hijos que les pide que confíen en ella, que se restauren los lazos de amor en la familia de Dios. 

CREAN EN MI, Y USTEDES PODRÁN ENCUMBRARSE A LA ALTURA DEL CIELO, OBTENER EL SUEÑO IMPOSIBLE, PORQUE YO CREO EN USTEDES. Ella sabía como sus hijos serían rebajados al nivel de animales en los siguientes 12 años y por eso quería comunicarles la fe, la esperanza, y la fortaleza que necesitarían para sobrevivir los años de guerra.

El mensaje de la Virgen tiene un sentido inmediato en los acontecimientos de Europa en aquel momento pero son también para todos nosotros en cualquier momento. La lucha entre el bien y el mal sigue igual  La confianza en La Virgen es mas importante que nunca.  Muchos líderes piden que confiemos en ellos. Pero, ¿son dignos de confianza?, ¿En qué nos basamos para discernir?. A nadie fuera de Jesús le podemos tener el grado de confianza que le debemos a María. Deberíamos saber discernir confiados en María y nunca sin ella. De esta manera nadie nos pudiese engañar.

Cada vez que Nuestra Señora dejaba a Mariette, la niña quedaba desolada. Sin embargo, ella tenía el recuerdo de la visita, y la anticipación de la siguiente visita le daba fortaleza. Pero ella sabía que su tiempo privilegiado con María tendría que llegar a un final. El 2 de marzo llovió tan fuerte que parecía que el cielo estaba triste porque el final estaba cerca. Mariette salió, cubierta con un chal y una sombrilla y empezó a orar. Pronto las lluvias pararon. Las nubes se dividieron, revelando estrellas y el cielo. A través de la abertura en las nubes, la Reina del Cielo y de la Tierra vino por última vez a visitar a la pequeña niña de Banneux.

El mensaje es para cada uno de nosotros hoy.  Debemos tener un alma de niño para entregarnos totalmente en las manos de Dios, de Jesús y de María. La persecución toca diferente en los diversos lugares pero todos somos afectados en alguna forma. El Papa nos habla de la cultura de la muerte.  La mayoría ya no cree ni en la fe ni en la moral. Dicen que todo eso es “anticuado”.  Cada día miles de niños son abortados, millones viven en la miseria, continúa la violencia, la corrupción, la destrucción de las familias…  No es que falten los recursos, solo falta el amor necesario para amar a Jesús y sacrificarnos por amor a El y a la Virgen. No creemos ni somos dignos de que crean en nosotros.   


Madre del Salvador, Madre de Dios.

La Virgen declara enfáticamente en su última aparición: “Yo SOY la Madre del Salvador, Madre de Dios”, El primer llamado de las palabras del Angel que anuncia a Maria que va tener un hijo a quien dará el nombre de Jesús, que significa “Dios salva”. En la noshe de Navidad, los ángeles anuncian a los pastores: “Ha nacido hoy en la ciudad de David un Salvador que es el Cristo, el Señor”.  Salvarnos a todos reconciliándonos con el Padre es la misión de Jesús. Maria, su Madre le asiste desde el inicio hasta el final de su vida, para tomar parte íntima en la obra de salvación del mundo. Ella intercede hoy por nosotros para ayudarnos a entrar en la gracia de salvación que viene de Jesús.

Con el título de “Madre de Dios”, la Virgen vuelve a tomar el más grande título de gloria que nosotros le atribuimos. Este título le fué reconocido en el Concilio de Efeso en el año 431. Este Concilio puso fin a las querellas doctrinales sobre Jesús, sobre la fé de Dios y el hombre.

El símbolo de Efeso precisa que las dos naturalezas, humana y divina de Cristo, sean unidas sin confusión y por lo tanto María es verdaderamente “Madre de Dios”.  Maria, como creatura es infinitamente inferior a Dios, pero como Madre de Dios, es superior a todas las otras creaturas. Nosotros podernos contar con su poderosa intercesión.

Recen mucho
La Virgen insiste en la oración. En las tres últimas apariciones (6,7 y 8) la Virgen lanza un llamado: “Recen mucho”. Ella reitera las recomendaciones urgentes que leemos en el Nuevo Testamento: “Vigilen y oren en todo momento” y “Oren sin descanso”.  Es lo mas necesario y de lo que mas nos olvidamos. La Virgen viene a recordarnos la urgencia de la oración y dice sencillamente: “Recen mucho”.