LA INTERCESION DE MARIA

Ver también “mediador“, sobre la mediación única de Jesús y la participación de los santos en ella.

LA INTERCESION CELESTIAL DE LA VIRGEN MARIA
S.S. Juan Pablo II, en Audiencia Gener
al, 24 Septiembre 1997
Síntesis

El Papa habló sobre “la intercesión celestial de la Madre de la divina gracia” y recordó que María “cooperó libremente en la obra de la salvación de la humanidad, en profunda y constante sintonía con su divino Hijo”.


De esta cooperación “se deriva el don de la maternidad espiritual universal: asociada a Cristo en la obra de la redención, que incluye la regeneración espiritual de la humanidad, se convierte en Madre de los hombres renacidos a una vida nueva”.

La Virgen “guía la fe de la Iglesia hacia una acogida de la Palabra de Dios cada vez más profunda, sosteniendo su esperanza, animando la caridad y la comunión fraterna, y alentando el dinamismo apostólico”.

El Padre celestial ha querido unir “a la intercesión sacerdotal del Redentor la intercesión maternal de la Virgen. Es una función que Ella ejercita en beneficio de quienes están en peligro y tienen necesidad de favores temporales, y sobre todo, de la salvación eterna”.

Los títulos con los que el pueblo cristiano se dirige a la Madre del Señor “ayudan a comprender mejor la naturaleza de su intervención en la vida de la Iglesia y de cada fiel“.

Como “‘Abogada‘, defiende a sus hijos y los protege de los daños causados por sus propias culpas. Los cristianos invocan a María como ‘Auxiliadora’, reconociendo su amor materno que ve las necesidades de sus hijos y está dispuesta a intervenir en su ayuda, sobre todo cuando está en juego la salvación eterna”.

Recibe el título de “Socorro” porque “está cerca de cuantos sufren o se encuentran en situaciones de grave peligro”. Finalmente, “como maternal Mediadora, María presenta a Cristo nuestros deseos, nuestras súplicas y nos transmite los dones divinos, intercediendo continuamente en favor nuestro”.