La Virginidad Perpetua de María Santísima
Antes, durante y después del parto

La Iglesia afirma la doctrina de la virginidad perpetua de María Santísima. Esto significa que ella fue siempre virgen: antes, durante y después de dar a luz a Jesucristo. La Iglesia, guiada por el Espíritu Santo, se fundamenta en una correcta interpretación de la Revelación, tomando en cuenta la Biblia y la Tradición Apostólica. 

En la Anunciación, el ángel dice a María que concebirá un hijo. María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?» -Lucas 1,34

¿Por qué María hace esta pregunta?. “Conocer” para los hebreos significa tener relaciones. Si ella tuviera planes de tener relaciones con José o con otro hombre, entonces la pregunta sería absurda. Por eso, desde el principio (como se puede constatar al leer los Padres de la Iglesia), los cristianos han entendido en este pasaje que María tenía un voto de virginidad que debía mantenerse aún en caso de matrimonio. Sabemos que algunos judíos hacían este voto (Ej.: los Esenios). Además habían mujeres consagradas vírgenes para el servicio del Templo.

El Papa Martín I:
“Propia y verdaderamente la Madre de Dios, la Santa y siempre Virgen María (…) concibió sin semen viril, del Espíritu Santo, al mismo Verbo de Dios, y de manera incorruptible dio a luz “.

El Papa Pablo IV, 1555, contra la herejía de los socianos, y otros:
“María permaneció siempre en la integridad de su virginidad, a saber, antes del parto, en el parto y después del parto, por obra de Dios omnipotente”.

Virginidad de María en el Catecismo

496 Desde las primeras formulaciones de la fe (cf. DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido “absque semine ex Spiritu Sancto” (Cc Letrán, año 649; DS 503), esto es, sin elemento humano, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra:

Así, S. Ignacio de Antioquía (comienzos del siglo II): “Estáis firmemente convencidos acerca de que nuestro Señor es verdaderamente de la raza de David según la carne (cf. Rm 1, 3), Hijo de Dios según la voluntad y el poder de Dios (cf. Jn 1, 13), nacido verdaderamente de una virgen, …Fue verdaderamente clavado por nosotros en su carne bajo Poncio Pilato … padeció verdaderamente, como también resucitó verdaderamente” (Smyrn. 1-2).

497 Los relatos evangélicos (cf. Mt 1, 18-25; Lc 1, 26-38) presentan la concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda comprensión y toda posibilidad humanas (cf. Lc 1, 34): “Lo concebido en ella viene del Espíritu Santo”, dice el ángel a José a propósito de María, su desposada (Mt 1, 20). La Iglesia ve en ello el cumplimiento de la promesa divina hecha por el profeta Isaías: “He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un Hijo” (Is 7, 14 según la traducción griega de Mt 1, 23).

498 A veces ha desconcertado el silencio del Evangelio de S. Marcos y de las cartas del Nuevo Testamento sobre la concepción virginal de María. También se ha podido plantear si no se trataría en este caso de leyendas o de construcciones teológicas sin pretensiones históricas. A lo cual hay que responder: La fe en la concepción virginal de Jesús ha encontrado viva oposición, burlas o incomprensión por parte de los no creyentes, judíos y paganos (cf. S. Justino, Dial 99, 7; Orígenes, Cels. 1, 32, 69; entre otros); no ha tenido su origen en la mitología pagana ni en una adaptación de las ideas de su tiempo. El sentido de este misterio no es accesible más que a la fe que lo ve en ese “nexo que reúne entre sí los misterios” (DS 3016), dentro del conjunto de los Misterios de Cristo, desde su Encarnación hasta su Pascua. S. Ignacio de Antioquía da ya testimonio de este vínculo: “El príncipe de este mundo ignoró la virginidad de María y su parto, así como la muerte del Señor: tres misterios resonantes que se realizaron en el silencio de Dios” (Eph. 19, 1;cf. 1 Co 2, 8).

María, la “siempre Virgen”

499 La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María (cf. DS 427) incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre (cf. DS 291; 294; 442; 503; 571; 1880). En efecto, el nacimiento de Cristo “lejos de disminuir consagró la integridad virginal” de su madre (LG 57). La liturgia de la Iglesia celebra a María como la “Aeiparthenos”, la “siempre-virgen” (cf. LG 52).

500 A esto se objeta a veces que la Escritura menciona unos hermanos y hermanas de Jesús (cf. Mc 3, 31-55; 6, 3; 1 Co 9, 5; Ga 1, 19). La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como no referidos a otros hijos de la Virgen María; en efecto, Santiago y José “hermanos de Jesús” (Mt 13, 55) son los hijos de una María discípula de Cristo (cf. Mt 27, 56) que se designa de manera significativa como “la otra María” (Mt 28, 1). Se trata de parientes próximos de Jesús, según una expresión conocida del Antiguo Testamento (cf. Gn 13, 8; 14, 16;29, 15; etc.).

501 Jesús es el Hijo único de María. Pero la maternidad espiritual de María se extiende (cf. Jn 19, 26-27; Ap 12, 17) a todos los hombres a los cuales, El vino a salvar: “Dio a luz al Hijo, al que Dios constituyó el mayor de muchos hermanos (Rom 8,29), es decir, de los creyentes, a cuyo nacimiento y educación colabora con amor de madre” (LG 63)

En el Concilio Vaticano II

-“El nacimiento de Nuestro Señor, que no disminuyó la integridad virginal de su madre sino que la santificó” (II Concilio Vaticano II, LG 57).

Objeciones de los Protestantes

Los fundadores del protestantismo, Martín Lutero, Juan Calvino y Ulrich Zwingli reconocían la virginidad perpetua de María como enseñanza bíblica, tal como lo ha reconocido siempre la Iglesia Católica. Pero en la actualidad muchos protestantes niegan la virginidad perpetua de María. Se basan en una mala interpretación de Mateo 1,24-25:

“Despertado José del sueño, hizo como el Angel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús”.

Los protestantes alegan que este pasaje da dos razones para afirmar que María no fue siempre virgen:

1- La palabra “hasta”.  La Biblia dice que José no “conocía” a María (no tuvo relaciones sexuales con ella) “hasta” que ella dio a luz. Según los protestantes el uso de la palabra “hasta” implica que José y María tuvieron relaciones después de ella dar a luz. Pero esto es una errada interpretación del lenguaje bíblico.  Hay muchos pasajes de la Biblia en que la palabra “hasta” NO indica un cambio posterior de estado. Por ejemplo, 1 Corintios 15,25:  “Porque debe él (Jesús) reinar hasta que ponga a todos sus enemigos bajo sus pies.” Obviamente Cristo NO dejará de reinar después de vencer a sus enemigos. Mas bien será entonces cuando su reino se haga evidente a todos. La Biblia nos dice que “Cristo reinará para siempre” (Lc 1, 32-33).  Otros ejemplos del uso de la palabra “hasta” sin cambio posterior de estado: A.T: Gen 8, 5y 49,10; Sam 20,3; Judit 12,14 y 16,23. En el N.T.: Mat 28,20; 1 Tim 4,13 y 6,14; Rom 8,22; Fil 1,5.

Mateo quiso especificar que el parto de Jesus fue virginal. No especificó lo que ocurrió después. Pero, igual que en 1 Cor 15,25, se entiende que el reinado de Jesús continúa depues de poner a sus enemigos bajo sus pies, también en Mateo podemos deducir que María, habiendo dado a luz al Verbo virginalmente, por obra del Espíritu Santo, se mantuviera siempre virgen, según su propósito expresado en Lc 1,34. Esta es la fe de la Iglesia de los primeros siglos atestiguada por los padres, como verá mas adelante en este artículo.

2- En algunas traducciones del texto dice “dio a luz a su primer nacido” (la Biblia de Jerusalén traduce “un hijo”). Los protestantes deducen que si Jesús fue el “primer nacido”, entonces otros hermanos vendrían después. Esto en su error. El “primer nacido” era un título de privilegio y por eso se hablaba en la cultura judía de “primer nacido” aunque no tuviese hermanos. Una vez mas vemos el error de traducir e interpretar sin conocer el lenguaje, la cultura y el contexto de aquellos tiempos. Ejemplos: David es llamado el “primer nacido” (salmo 89,28) aunque es el octavo hijo (1 Sam 16). Jesús es llamado el “primer nacido” de toda la creación (Col 1,15) aunque muchos nacieron en la carne antes que El. San Pablo quiere indicar la primacía de Jesús. Según la ley del A.T., los varones primeros en nacer debían ser redimidos 40 días después del nacimiento (Ex 34,20). Estos eran “primeros en nacer” sin saberse si serían o no hijos únicos. 

Argumento de que Jesús tenía “hermanos”
La Biblia nos habla de los “hermanos de Jesús” pero jamás menciona otros hijos de María sino solo a Jesucristo. Es necesario entender que el arameo, lenguaje de Jesús y de los Apóstoles, utilizaba la misma palabra para referirse a hermanos, como a parientes y miembros del clan familiar. Vea: Hermanos de Jesús.


Los Padres y la Virginidad Perpetua de María.

-El Protoevangelium de Santiago, escrito alrededor del año 120 A.D., muy cerca del tiempo en que vivió la Virgen María, tiene como tema principal demostrar su virginidad perpetua. Este documento relata que, cuando se profetizó el nacimiento de María, su madre, Santa Ana, la ofreció para el servicio del Señor, tal como Samuel había sido ofrecido por su madre (Cf 1Sam 1,11). María desde, muy pequeña, sería de las mujeres consagradas al servicio del Templo según la costumbre judía (Cf 1 Sam 2,22). Esta vida de servicio en el Templo no permitía ocuparse de hijos, por lo que requería la virginidad perpetua.
Orígenes, defedió la virginidad perpetua de María (Comentario de S. Mateo 2,17 – 248 A.D.),
Atanasio “El tomó verdadera carne de la siempre-virgen María” (Discurso contra los arianos 2,70 – 360 A.D.)
Epifanio de Salamis   “Cristo…nació perfectamente de la santa siempre-virgen María por el Espíritu Santo” (El Hombre bien Anclado 120– 374 A.D.)
Jerónimo “En cuanto a Victorinus (obispo), yo afirmo lo que ya ha sido probado por el evangelio – que el (Victorinus) habló de hermanos del Señor no como hijos de María sino hermanos en el sentido que he explicado, es decir, hermanos en cuanto a relación, no por naturaleza”. San Jerónimo entonces apoya su posición haciendo referencia a numerosos Padres, afirmando que ellos mantienen la misma posición a favor de la virginidad perpetua de María: Ignacio, Policarpo, Ireneo, Justino y otros. (Contra Helvidius: La Perpetua Virginidad de Maria 19 – 383 A.D. )
Ambrosio “la Virgen no buscó la consolación de poder tener otro hijo” (Cartas 63,111 – 388 A.D.).
-Papa Sirucius I “Tenías buena razón de estar horrorizado de pensar que otro nacimiento pueda venir del mismo vientre virginal del que Cristo nació según la carne.”Carta al obispo Anysius – 392 A.D.”
Agustín,  “Al nacer de una Virgen que escogió permanecer Virgen aun antes de saber quien iba a nacer de ella, Cristo quiso aprobar la virginidad en vez de imponerla. Y quiso que la virginidad fuera escogida libremente aun en aquella mujer en la que el tomó para sí la forma de esclavo” (Santa Virginidad, 4,4 – 401 A.D.)
– “(María) Virgen perpetua. ¿Porque te extrañas de esto, oh hombre?” (Sermones 186,1 – 411 A.D.)
-“Herejes llamados Antidicomaritos son aquellos que contradicen la virginidad perpetua de María y afirman que después de Cristo naciera ella se unió con su esposo como uno” (Herejías 56 – 428 A.D.)
Cirilo de Alejandría “El mantuvo a su Madre virgen aun después de ella dar a luz” (Contra aquellos que no quieren confesar que la Santa Virgen es la Madre de Dios 4 – A.D. 430)
Papa Leon I “Virgen ella permaneció” (Sermones 22,2 – 450)
-El Concilio de Constantinopla II, 553 A.D. confirmó la doctrina de la encarnación del Verbo en María “madre de Dios y siempre virgen”
San Ildefonso (606-669)