“MENSAJES REFERIDOS A JESUS

2-2-87      1089

(Festividad de la Presentación del Señor)

Hijos míos: vivid conmigo este día, experimentad en vuestros corazones, el gozo de sentiros muy cerca de Jesús, sentid vosotros también el amor a Jesús.
Id como El, en brazos de su Madre cuando fue llevado al templo.
Dejaos encontrar por Mí, dejaos conducir por Mí dejaos purificar por Mí.
Bendito sea el Santísimo.

3-2-85      465

Hija: Quiero que sepáis, el por qué de mi Imagen con el Niño y el Rosario.

El Niño, significa pureza y nueva vida, ya que Jesús Niño es el renacer a la vida, es la fuente salvadora de todo alma sedienta.
El Rosario os lo estoy ofreciendo como consuelo, para que, rezando el Santo Rosario, volquéis todos vuestros dolores, vuestras necesidades y súplicas.
Como Madre, os escucho queridos hijos, grande es mi amor por vosotros.

Hoy me dice la Virgen cómo era Jesús desde que era pequeño. Te diré: A los tres años tenía ya una gran inteligencia, tenía el entendimiento que Dios Padre le daba. Creció sabiendo que El era el Hijo de Dios. Fue siempre muy callado, siempre estaba meditando, mas cuando hablaba, lo hacía con humildad y una gran sabiduría, la gran sabiduría de Dios.
Hija, así era mi amado Hijo en la tierra. Fue el más fiel predicador y pastor del Rebaño de su Padre. Amén.

6-8-85     634

Hija mía: Quiero contarte algo más sobre Jesús y esta Madre que tanto padeció por El, algo de su niñez. Hija, mis pechos lo amamantaron, mis brazos lo acunaron, mis labios pronunciaban palabras, que contenían mucho amor a Dios, Su Padre. Mi esposo José, le tenía un entrañable amor, te diría que lo quería como a su verdadero hijo. Los dos amábamos y respetábamos a nuestro querido Jesús, mas, mí temor crecía a medida que pasaba el tiempo. El me consolaba diciendo: “Madre, estoy en el camino que me trazó mi Padre, pasaré por aquello que El me mande y se hará Su Voluntad”. Hija, Jesús se entregó por el mundo para salvarlo. Ahora El llama al mundo para que medite, para que no se condene y en Dios halle la Vida que Dios promete. Amén.

11-9-86       964

Hija: Hoy te diré algo de Jesús cuando tenía doce años de edad, edad en que fue presentado en él Templo. Tenía lo Inocencio de niño y ya se reflejaba el amor hacía todo lo creado por el Todopoderoso.
En sus sensatos y sabios palabras, se podía percibir la sabiduría.
Con José mi esposo, solíamos quedarnos horas escuchándolo hablar lo que El con mucho amor nos decía.
Uno de las tantas frases que nos dijo: Jesús, vida nueva para el alma nueva, mucha sangre correrá para que esto se haga realidad.
Mi Hijo supo siempre el padecimiento que le esperaba. Que él cristiano sepa reflexionar cuanto te he dicho, son palabras de lo Madre de Jesucristo. Amén, amén.

17-2-87     1102

¡Es tan hermoso hija mía, todo lo que se refiere a mi Hijo, Cristo el Salvador! muy despacio te lo he de ir revelando.
¡Cuántas maravillas encierra su Vida Espiritual!
Porque así vivió, en oración, en continua comunicación con su Padre. Aunque El era Dios mismo, se sacrificaba por su Padre.
Jesús hacía grandes ayunos y pasaba largas horas en oración, en sucesivos meditaciones. Otros momentos los dedicaba con gran Amor al prójimo.
Hija, El desde siempre amó o los almas, tanto, que se dio por ellas y me encargó para siempre el cuidado de sus queridas almas.
Alabado sea mi amado Hijo.

12-5-87     1171

Gladys, nuevamente te hablaré de Jesús. Mí Hijo, estando en la tierra, vivió solamente las cosas del Cielo; nada material lo apegó a los cosas de la tierra. Sabía, sí, que tenía que vivir su tiempo junto a los hombres y fueron sus últimos años, los que dedicó enteramente a ser pastor a juntar el rebaño de Dios, su Padre.
Es necesario que aquellos, los que no han comprendido todavía lo importancia que tiene el rebaño del Señor, comprendan el valor de lo unión de ese rebaño tan querido por mi Hijo.
Cada vez deberá ser más numeroso y más fuerte; de esta manera, nada podrá debilitarlo. Hablo claramente a mis hijos, el Señor quiere recobrar a su rebaño. Amén, amén.

5-8-88       1480

Mi amado hija, codo hora que posa, más necesaria es Mi presencia para los hombres.
Esto Madre, mucho se preocupo por sus hijos. Así fue Mi preocupación cuando Jesús era pequeño. Era por Mí, cuidado en extremo, no me separaba de El, y no se separaba El, de Mí.
Era amado por José y por Mí, con dulcísimo Amor, Ya siendo grande, mucho tiempo pasaba sin regresar a Mi lado, su techo eran las estrellas, sus rodillas, su almohada. No le importaban las persecuciones, nada le preocupaba, excepto transmitir la promesa del Padre.
El mismo Jesús, recorría caminos, tratando de llegar a los corazones, de convertir almas.
Hoy es la Madre, que desciende del Cielo, para convertir a las almas; hoy es el corazón de la Madre, el que protege a los hijos; es el corazón de la Madre, El que amó y quiere ser amado, junto al Corazón del Hijo.
Bendito sea el Salvador.,

7-1-90      1784

Gladys, tu alma vive de mi sustento, te alimentas de lo que te doy.
Te diré: Cuando nació Jesús, tiempo después vinieron a adorarlo los reyes.
Luego sucedió la huida a Egipto. Mucho padecimos, ya que estábamos carentes de alimentos y de abrigos.
Mí Niño contaba con sólo 14 meses de edad y mucho cuidábamos de El, José y Yo, porque sabíamos que atentaban contra Jesús.
Nunca dejó de reinar la Paz en nuestros corazones, pero sólo volvió la tranquilidad, cuando volvimos a Nazaret.
Nada nos pesaba ya que la gracia de Dios, estaba con nosotros. Bendito y alabado sea

El.