Séptima Aparición.
Lunes, 20 de febrero de 1933:
“Hijita, rezad mucho. Adiós”

Hay nieve, hace mucho frío. Al final del segundo rosario Mariette extiende los brazos bruscamente y su plegaria se hace más rápida. La bella Dama ha bajado como de costumbre y se lleva consigo la niña hacia el manantial. Mariette se arrodilla en los sitios acostumbrados y reza cada vez que se para. En el manantial la Virgen sonriente como siempre y le dice: «Querida niña, reza mucho ». Después, dejando de sonreír añade antes de marchase y con voz grave: “Hasta pronto”.