( “Dios promete” – Éxodo 6:23).

Esposa de Zacarías y madre de San Juan el Bautista, fue “de las hijas de Aarón” (Lucas 1:5), y, al mismo tiempo, pariente de María (Lucas 1:36), aunque su relación fue y es desconocida. San Hipólito (en Niceph. Call., Hist. Eccles., II, iii) explican que Sobe y Ana, sus madres fueron hermanas, y que Sobe era casada con “un hijo de Levi”. Si esta indicación, probablemente extraída de algún escrito apócrifo, y luego adoptado por los compiladores del Menologium Griego, es correcta, no puede ser comprobada. Isabel, como Zacarías, fueron “justos ante Dios, siguiendo todos los mandatos y justificaciones del Señor sin falta” (Lucas 1:6). Ella era infértil, sin embargo, por las bendiciones a su maternidad, a una edad avanzada, un hijo le fue prometido por el Ángel Gabriel (Lucas 1:8-20). Cuando, cinco meses después, Isabel recibió la visita de la Virgen María, no solo fue su hijo santificado en su vientre, ella misma fue iluminada desde lo alto para saludar a su pariente como “madre de mi Señor” (Lucas 1:43). Según algunos críticos modernos, podemos atribuirle a ella el cántico del “Magnifica”. Luego del nacimiento y circuncisión de Juan el Bautista, los Evangelios ya no mencionan más a Isabel. Su fiesta es celebrada el 8 de Septiembre en Grecia, y el 5 de Noviembre en la Iglesia Latina.

CHARLES L. SOUVAY
Transcrito por Christine J. Murray
Dedicado a mi madre, Wanetta Bessie Murria
Traducido por Esteban Philipps