Textos extraídos de la Liturgia de la Iglesia Oriental del I al VI siglo
“Por Eva la corrupción, por ti la incorruptibilidad; por aquella la muerte, por ti, en cambio, la vida… ¡El Médico, Jesús, ha venido a nosotros por ti!, para curarnos a todos, como Dios, y salvarnos… Ave. Inmaculada y Pía, salve, baluarte del mundo…”. (Kondakia a la Madre de Dios Virgen; BZ 58,329-332).

“Inmaculada Madre de Cristo, orgullo de los ortodoxos, a ti te ensalzamos. Eres Vida, oh Casta, por ti has dado la vida a quienes te ensalzan…”. (Himno en Honor de María Virgen; BZ 18, 345-346).

“Ave, por ti el dolor se extingue… Ave, tesoro inagotado de vida… Ave, medicina de mis miembros: Ave, salvación de mi alma”. (AKATHISTOS, I. La Anunciación; Horologion, 887-900).

“…Oh, Virgen doncella inmaculada, salva a quienes en ti buscan refugio”. (Megalinaria Festivos – Himno para la Navidad; BZ 18, 347).

“Inmaculada Madre de Dios (…) nosotros, que hemos conseguido tu protección, oh Inmaculada, y que por tus oraciones hemos sido liberados de los peligros y custodiados en todo tiempo por la Cruz de tu Hijo, nosotros todos, como se debe, con piedad, te ensalzamos… Nuestro refugio y nuestra fuerza eres tú, oh Madre de Dios, socorro poderoso del mundo. Con tus plegarias proteges a tus siervos de toda necesidad, oh sola bendita”. (Troparios ciclo semanal – Theotokiaferiales; Horologion, 787-815).