de Alficén. Titular de su antigua y famosa ermita, en Toledo, a donde parece se trasladó la sede catedralicia desde su templo “Sta. María in Cathedra” (año 714) cuando los moros se apoderaron de Toledo; y cuando Alfonso VI reconquistó Toledo (1085) restauró la sede episcopal en templo adecuado; duró por tanto la ermita como iglesia-catedral, casi 4 siglos; ya en el S. XVI, se fundó en ella un convento de Carmelitas Calzados, y al fin fue destruido el histórico edificio que había empezado como ermita.