de Aula Dei. Titular de su cartuja, en Zaragoza, a dos leguas de la ciudad junto al río Gállego; se dice que Fernando de Aragón, queriendo dar un nombre a la cartuja fundada por su nieto el arzobispo don Hernando, creyó oir cantar a los ángeles las palabras del Introito: “… et vocabitur Aula Dei…”; y así la intituló.